La Confederación Nacional de Trabajadores de Comercio (CONATRACOPS) encargó un estudio a Orígenes Consultores, el cual arroja cifras impactantes: en un año se han perdido 1.500.000 empleos y hay 800.000 trabajadores suspendidos, de los cuales 400.000 y 200.000, respectivamente, corresponden hasta ahora al sector comercio y servicios.
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En el global, estas cifras se agravan al sumar 1.600.000 trabajadores informales y por cuenta propia que han perdido o reducido significativamente sus niveles de ingresos.
Lo anterior, acusan desde la confederación, es producto de la estrategia sanitaria titubeante y las medidas económicas erráticas y tardías del gobierno que han sumado ya siete meses de duración de la crisis.
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En el sector comercio, en particular, los datos de cierre de empresas, baja en las recaudaciones, reincorporación de trabajadores a sus labores y expectativas de recuperación, muestran niveles extremadamente críticos.
Los desafíos para el sector, según el estudio, son la recuperación de la actividad económica, del empleo, la vuelta al trabajo seguro de trabajadores y clientes, la regulación del teletrabajo y de las ventas digitales que tienden a precarizar las condiciones laborales. Para ello, se requiere de un estado con políticas económicas anticíclicas pro-reactivación de las medianas y pequeñas empresas, subsidios al empleo, planes de reconversión laboral y leyes urgentes de reglamentación del teletrabajo en el sector privado y de los nuevos patrones de consumo.
Finalmente, mencionan que la pandemia del COVID-19 ha tenido graves consecuencias sanitarias en el país, donde ya se contabilizan más de 11 mil fallecidos. Junto con ello, han quedado al descubierto las precarias condiciones económicas en las que viven millones de habitantes y el precio que ya han pagado los trabajadores haciéndose cargo de gran parte de la crisis, teniendo que recurrir a sus seguros de desempleo, a sus cotizaciones previsionales y con un futuro laboral incierto.