Me gusta bastante leer sobre los conflictos entre la política, las tecnologías y la sociedad. Creo que Mark Fisher con su Realismo capitalista logra sintetizar el momento que vive nuestra sociedad. No es particularmente sobre Chile, pero si sobre el diagnóstico que lleva a hacer aguas este sistema.
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Por otro lado, respecto al rol de las tecnologías en la política, me parece muy interesante el aporte de Shoshana Zuboff y su Capitalismo de vigilancia.
Por último, en la misma línea que el anterior, Helen Hester combina feminismo y tecnologías para presentarnos el manifiesto Xenofeminismo junto al colectivo feminista Laboria Cuboniks.
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Son ensayos respecto a cosas que no nos detenemos cotidianamente a cuestionar, pero se dan por sentadas. Al mismo tiempo algunos de esos textos esbozan formas de repensar las tecnologías o los sistemas, y esa es una parte que me apasiona.
En sintonía con esto, el ensayo que escribimos con Paula abre discusiones sobre el desarrollo tecnológico y cultural que han estado ausentes por años en el hemisferios Sur, y que hoy son más urgentes que nunca. El contexto de un proceso constituyente permite una oportunidad única para traducirlo en cambios.
A menudo se da por sentado el desarrollo tecnológico, como si fuera una consecuencia natural del capitalismo. Y no es así. La tecnología puede estar al servicio del bien común en vez de monopolios globales, como sucede hoy. Pero para eso hay que interiorizarse en sus mecanismos, en los dispositivos retóricos y económicos que le permiten anclarse a la hegemonía cultural contemporánea.