La Semana Mundial del Espacio 2026 se desarrolla entre el 4 y el 10 de octubre bajo el lema “Rocket Revolution” (“Revolución de los Cohetes”), una temática que pone el foco en los cambios tecnológicos que están transformando el acceso al espacio.
La conmemoración también permite mirar el papel que cumple Chile en la investigación astronómica mundial gracias a la instalación de grandes observatorios en su territorio.
Por qué se celebra la Semana Mundial del Espacio
La fecha fue establecida por la Asamblea General de Naciones Unidas mediante la resolución 54/68, aprobada el 6 de diciembre de 1999. El periodo entre el 4 y el 10 de octubre fue escogido para recordar dos hitos de la historia espacial.
El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética puso en órbita el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la Tierra. Diez años después, el 10 de octubre de 1967, entró en vigor el Tratado sobre los Principios que Deben Regir las Actividades de los Estados en la Exploración y Utilización del Espacio Ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes.
La edición de este año centra su atención en la transformación de los sistemas de lanzamiento. El concepto “Rocket Revolution” considera fenómenos como el desarrollo de cohetes reutilizables y la incorporación de empresas privadas, universidades, startups y nuevos actores nacionales a las actividades espaciales.
Qué significa la “Revolución de los Cohetes”
La temática apunta a una modificación en la manera en que se accede al espacio. Naciones Unidas señala que los lanzamientos, antes vinculados principalmente a programas gubernamentales, incorporan actualmente a proveedores comerciales, equipos universitarios, empresas emergentes y nuevos actores nacionales.
Uno de los elementos centrales es la reutilización de los vehículos de lanzamiento, que permite recuperar determinados componentes para utilizarlos nuevamente. El objetivo de la temática 2026 es mostrar cómo estos cambios están modificando quién puede acceder al espacio, con qué frecuencia pueden realizarse lanzamientos y qué usos pueden tener las tecnologías espaciales.
La expansión de las actividades orbitales también plantea desafíos. Entre ellos aparecen la acumulación de desechos espaciales, el riesgo de colisiones y la necesidad de coordinación internacional frente al aumento de objetos y operadores en órbita.
Chile, un polo mundial para observar el Universo
Aunque el lema de 2026 está centrado en los cohetes y los lanzamientos, la celebración también permite observar otra dimensión de la actividad espacial: la investigación astronómica.
En este ámbito, Chile ocupa una posición destacada por las condiciones de sus cielos y por la infraestructura científica instalada en el norte y centro del país.
El Observatorio Europeo Austral (ESO) opera instalaciones en La Silla, Paranal y Chajnantor, todas ubicadas en Chile. La organización describe estos emplazamientos como algunos de los mejores sitios conocidos del hemisferio sur para realizar observaciones astronómicas. En Paranal funciona el Very Large Telescope (VLT), mientras que en Chajnantor se encuentra ALMA, compuesto por 66 antenas.
A esa infraestructura se suma el Extremely Large Telescope (ELT), que ESO construye en Cerro Armazones, en la Región de Antofagasta. El proyecto tendrá un espejo primario de 39 metros y su emplazamiento fue escogido por las condiciones atmosféricas del lugar, entre ellas la cantidad de noches despejadas y la baja humedad.
El telescopio que comenzó una nueva etapa desde Chile
En el Cerro Pachón, Región de Coquimbo, también funciona el Observatorio Vera C. Rubin, cuya investigación científica de diez años comenzó oficialmente el 30 de junio de 2026.
El proyecto inició desde Chile la Investigación del Espacio-Tiempo como Legado para la Posteridad, conocida como LSST. El programa busca construir durante una década un registro detallado de los cambios observables en el Universo.
El propio Observatorio Rubin destaca que el aire seco y los cielos oscuros de Chile fueron factores relevantes para seleccionar Cerro Pachón como emplazamiento. La institución también señala que científicos de instituciones chilenas tendrán acceso privilegiado a los datos generados por la investigación.
La concentración de estas instalaciones permite diferenciar dos áreas vinculadas al espacio: mientras la “Rocket Revolution” de 2026 aborda la transformación de los sistemas utilizados para llegar al espacio, Chile destaca especialmente por su infraestructura para observar y estudiar el Universo desde la Tierra.