El martes 22 de septiembre el hemisferio sur le da la bienvenida a la primavera y con ella afloran diversos malestares asociados a la salud mental, antecedentes respaldados por la propia comunidad científica y los profesionales de la salud.
Frente a este escenario, la psicóloga Margarita Bórquez, académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile aclara los mitos y verdades sobre el equinoccio de primavera, una época asociada popularmente a creencias como cambio de energía y variaciones del ánimo.
Salud mental en primavera: psicosis, manía y crisis agudas
El vínculo estadístico más sólido durante la primavera no se da con la sintomatología depresiva convencional, sino con episodios de alta reactividad en el ánimo y descompensaciones severas.
"Donde sí podríamos encontrar un patrón más claro es en la manía, la psicosis y algunas crisis agudas de activación, que están relacionadas con los trastornos bipolares. Estas suelen alcanzar un punto máximo en la primavera, en verano o en la transición entre el invierno y la primavera".
Respecto a los estudios que sustentan esta explicación, la psicóloga Bórquez menciona que durante esta época, aumentan las internaciones psiquiátricas o los autorreportes de activación ligados a la primavera o el verano.
Comportamiento del ánimo según la edad y la estación
En cuanto a los episodios depresivos, el comportamiento de los síntomas no responde a un patrón único, variando según la etapa de la vida y la patología específica de cada individuo.
En el caso de la depresión, la psicóloga explica que empeora durante el invierno y/o las transiciones entre otoño e invierno.
Lo anterior, "se basa en revisiones y estudios poblacionales que tenemos disponibles, que efectivamente han encontrado aumentos invernales", menciona.
En el caso de los jóvenes, "se observa una variación estacional mucho más pronunciada en los síntomas depresivos que en la población adulta. Hay otros estudios que no muestran una relación tan clara; algunos muestran alzas en primavera y también en otoño, mientras otros señalan que estas alzas no son exclusivas del invierno. Entonces, hay que tomar esa relación con mucha precaución”, aclara la académica.
Por ello, la especialista precisa que la causa subyacente no es una estación en particular, sino el proceso de adaptación del organismo a los cambios del entorno.
En palabras de Bórquez Quintas: “de acuerdo con la evidencia, no es la primavera como tal, sino más bien los cambios estacionales o las transiciones entre estaciones los que podrían estar relacionados con nuestra salud mental”.