jueves 17 de septiembre de 2026
Cuidados

Alcohol en Fiestas Patrias: por qué una persona puede sentirse bien, aunque su juicio ya esté alterado

Una especialista explica cómo el consumo afecta la toma de decisiones, la memoria y la reacción antes de que aparezcan signos evidentes de embriaguez.

17 de septiembre de 2026 - 16:02

En plenas Fiestas Patrias, el consumo de alcohol puede alterar algunas capacidades antes de que una persona muestre señales evidentes de embriaguez.

La neuropsicóloga María de los Ángeles Sáez advierte que es posible conversar y caminar con aparente normalidad mientras el juicio, el control de impulsos y el tiempo de reacción ya presentan cambios.

Una radiografía presentada por SENDA en septiembre de 2025 estimó que 2,4 millones de personas se habían embriagado al menos una vez durante el último mes. De ese grupo, un 14%, equivalente a una de cada siete personas, registró cinco o más episodios de embriaguez durante ese período.

El juicio puede alterarse antes que la coordinación

Una persona puede todavía estar conversando y caminando aparentemente con normalidad, pero ya estar tomando decisiones menos adecuadas, reaccionando más lentamente o teniendo mayor dificultad para inhibir conductas impulsivas”, explica Sáez. Entre las funciones que pueden verse afectadas se encuentran la planificación, la evaluación de riesgos, el control de impulsos y la toma de decisiones.

La especialista también apunta a una paradoja: el propio juicio necesario para decidir si una persona está en condiciones de continuar bebiendo, conducir o realizar otra actividad puede estar afectado por el alcohol. “Una persona puede sentirse bien, sentirse segura e incluso pensar sinceramente que está funcionando normalmente, mientras algunas de sus capacidades cognitivas ya están funcionando de manera diferente”, señala.

Otro efecto asociado al consumo son las lagunas de memoria. Una persona puede conversar, bailar y participar activamente durante horas y luego no recordar parte de lo ocurrido. Sáez explica que el alcohol puede interferir con el hipocampo, estructura cerebral fundamental para formar y consolidar nuevos recuerdos, por lo que algunas experiencias pueden no quedar almacenadas adecuadamente.

Los riesgos no terminan al dejar el auto

Las conductas de riesgo no empiezan ni terminan en conducir”, advierte Sáez. Una menor atención, coordinación y capacidad para anticipar consecuencias puede favorecer caídas, golpes y accidentes en escaleras, piscinas, playas, parrillas, cocinas o actividades al aire libre. También puede aumentar la exposición a decisiones impulsivas, conflictos interpersonales, conductas sexuales de riesgo o situaciones de mayor vulnerabilidad.

La especialista sostiene que no es necesario alcanzar una intoxicación extrema para que una alteración del juicio o del control inhibitorio modifique la conducta. Por eso, una persona que se siente capaz de continuar una actividad no necesariamente cuenta con las mismas capacidades cognitivas que tenía antes de beber.

¿Cuándo pedir atención médica?

La dificultad para despertar, la pérdida de conciencia, una respiración muy lenta o irregular, las convulsiones, los vómitos reiterados acompañados de gran somnolencia o un deterioro progresivo del estado de conciencia son señales de alarma. Ante estos síntomas, Sáez enfatiza: “Si no podemos despertar adecuadamente a una persona, no debemos dejarla simplemente durmiendo”.

El café puede hacer que una persona se sienta más despierta y una ducha fría puede aumentar la sensación de alerta, pero ninguna de las dos medidas elimina el alcohol ni recupera por sí sola el juicio, la coordinación o el tiempo de reacción. Ante un consumo importante, la recomendación entregada por la especialista es esperar, no conducir ni realizar actividades de riesgo y buscar atención médica ante cualquier señal de alarma.

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