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Maltrato animal

Caso Vivotecnia en España: No hay condena legal, sí social, ¿pero es suficiente?

A pesar de lo impactante de los vídeos, no se han generado cambios normativos, exigencia de mayor transparencia ni avances de inversiones en la generación de métodos alternativos al uso de animales.

Por Francisca Ugalde 25 de mayo de 2026 - 11:45

En 2021, organizaciones de protección animal hicieron pública la investigación de Carlota Saorsa -nombre asignado para la protección de la testigo- donde en un vídeo de 9:13 minutos de duración muestra los procedimientos realizados en Vivotecnia, centro de experimentación filial de una compañía alemana que realiza investigación por contrato en áreas de toxicología y seguridad farmacológica, industria cosmética, productos sanitarios, entre otros, en la ciudad de Madrid, España.

En el clip se puede ver como los trabajadores de un laboratorio golpean a los animales, proceden con manejos inadecuados mientras se escuchan los gritos de sufrimiento de distintas especies que son utilizadas a diario en sus dependencias: perros, cerdos, conejos, ratas, ratones y primates no humanos.

Como si no bastaran con las acciones u omisiones en contra de las normas legales bienestar animal que fija la Unión Europea para el uso de animales con finalidades de realización de pruebas de seguridad, llama la atención el nivel de insensibilidad de los trabajadores del centro, quienes mientras manipulaban a los animales, comentaban frases tales como: “Déjale que se rompa la columna (un conejo), no pasa nada”, “Mira, con una mano”, mientras agita en el aire a un cerdo que grita “¿No es más fácil y económico pegarle un cogotazo?”, “Como Hitler, pasajeros al tren”.

A pesar de lo gráfico de cada una de las imágenes, cinco años de investigación, casi 781.000 firmas recolectadas en Change.org y la realización del juicio a comienzos de mayo -donde se acusó a dos trabajadores del centro Vivotecnia- lo que se logró fue la suspensión por tres meses de la licencia de funcionamiento del centro, la imposibilidad de decomiso de los animales que se encontraban en el lugar y la absolución de los imputados por falta de prueba para comprobar, por un lado, la intencionalidad de los trabajadores en generar el daño a los animales y, por otro lado, que efectivamente exista una relación causal entre las lesiones sufridas por los animales y el manejo negligente por parte del personal.

Al momento de sentarme a escribir esta columna, me debatí muchísimo sobre por donde partir la crítica o la reflexión ante estos hechos, toda vez que predomina la sensación de falta de justicia por parte de las instituciones gubernamentales, teniendo especial consideración en mi profesión de abogada.

Creo que, en ese sentido y con respecto a la absolución -aunque aún quedan recursos pendientes por interponer- cabe comprender que un proceso judicial solo refleja una verdad procesal, pero no necesariamente coincide con la verdad material, genera algo de tranquilidad, porque los vídeos son claros: los trabajadores de Vivotecnia perpetraron maltrato animal contra cientos de animales que pasaron por sus instalaciones ante la omisión del laboratorio de tomar medidas preventivas y de mitigación.

¿Pero, la conmoción social es suficiente? A pesar del reproche social transversal, lamentablemente, estas situaciones no han cambiado mucho. Hace unas semanas organizaciones de protección animal de Reino Unido hicieron públicas imágenes tomadas en 2025 en laboratorios del país donde se ve que se siguen realizando este mismo tipo de pruebas a las mismas especies de animales.

A pesar de lo impactante de los vídeos, no se han generado cambios normativos, exigencia de mayor transparencia ni avances de inversiones en la generación de métodos alternativos al uso de animales. Seguimos dependiendo de las organizaciones que trabajan en estas temáticas que, habiendo pasado los tres días del boom de los titulares e indignación, siguen luchando para generar un cambio en el ecosistema, yendo desde campañas de concientización a la propuesta de cambios legales, generación de trabajo en conjunto con el mundo científico e interposición de recursos judiciales.

Por tanto, mi invitación y reflexión final es que apoyar a tu organización local de protección animal -en especial a aquellas que trabajan por cambiar esta realidad que se mantiene dentro de cuatro paredes-, es sumamente clave, porque somos los infiltrados dentro de un mundo reticente a generar cambios en favor de la vida de millones de animales que son sacrificados día a día, que no reciben justicia, y siguen siendo sujetos de crueles prácticas bajo paredes cerradas al ojo público.

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