Delincuentes grandes y pequeños
Ricardo Lagos se equivocaba cuando decía: “Hay que dejar que las instituciones funcionen”. Debió decir “Hay que cambiar las instituciones”, empezando por la Constitución, porque funcionan en favor de los ricos y poderosos. Las instituciones del actual sistema económico y político se muestran útiles para el 1% de la población e inservibles para la mayoría nacional. ¡Qué mejor ejemplo que la decisión del SII!.
Por
Roberto Pizarro Hofer