Solo somos diminutas esferas arrojadas en el universo
Recuerdo mi infancia y cada uno de los objetos, incluidas las bolitas que alguna vez ocupé como juguetes, alejado de la tecnología por la época y carente muchas veces de lo económico, la imaginación y la sagacidad de la niñez puso a prueba toda clase de artilugios e historias que acompañadas de la complicidad y creatividad de mis hermanos, hacían de las mañanas y tardes períodos fugaces, pero a la vez inolvidables jornadas de diversión.
Por
Paulo Andrés Carreras Martínez