La rabia de un católico contra los altos mandos de la Iglesia
Nada ni nadie nos va a quitar la esperanza y fuerza de luchar desde la cuna del conservadurismo. Y con esto quiero enviar un fuerte abrazo a los grupos feministas y de las diversidades que luchan desde fuera de la iglesia, pero también un muy afectuoso saludo a los valientes que luchan desde dentro con pequeños hitos que van produciendo un cambio en la Iglesia Católica.