Negacionismo I: ¿penalizarlo?
Es demasiada gente la que prefiere un slogan a una cifra y los clichés a las evidencias; son demasiados los que escuchan a Lucho Jara o Paty Maldonado en lugar de leer a Agustín Squella o a Carlos Peña; son muchos los que prestan atención a la alarmante ignorancia y tontería de discursos como los de Camila Flores o José Antonio Kast. La argumentación racional y el debate basado en evidencia no son prácticas comunes. Así que la difusión de este pensamiento pinochetista que entiende a la violación de los DDHH como algo tolerable, entendible y acaso justificable por un imaginario desarrollo económico, puede triunfar. No podemos subestimar el riesgo.
Por
Esteban Celis Vilchez