Niñez y crianza: "Si te portas mal, nos vamos para la casa"
Que los niños no se porten bien, que se autoricen hacer una que otra pillería o travesura que no violente a otros, permite que imaginen y creen cosas nuevas y propias. No ser siempre “ejemplares” los libera de la angustiante exigencia de ser todo el tiempo suficientemente buenos y descubrir sus emociones. Por otra parte, el miedo del castigo o la deprivación los buenos modales movilizados generan que el control se externalice en el mandato sin explicación ni sentido más allá de la moral y las buenas costumbres en sí mismas, el no porque no y el sí porque sí.