Sí, es cierto: Sichel es un peligro para la democracia
Sea por conveniencia electoral, en su disputa con la ultraderecha, sea por falta de convicción personal o subordinación a la derecha económica y política que respalda su aspiración presidencial, Sebastián Sichel ha cerrado filas con los negacionistas. Y desde esa posición emana su comprensión de los derechos humanos "como excusa" para impedir el control del orden público. Desde esa posición, deslindando de forma absurda responsabilidades por su distancia "generacional", replica la añeja amenaza de la transición de "cuidar nuestra democracia" y "que no nos quedemos mirando al pasado". En cualquier país democrático estas expresiones lo inhabilitarían como candidato presidencial.
Por
Lorena Pizarro Sierra