Los acantilados de Quirilluca son un espacio lleno de biodiversidad que se está viendo cada vez más rodeado de casas y edificios en la comuna de Puchuncaví, a raíz de un boom inmobiliario que ha ido avanzando desde Maitencillo hacia el sur. Esta semana, el Comité de Ministros rechazó las reclamaciones y le dio luz verde a un nuevo mega proyecto inmobiliario que encierra aún más este espacio, despertando alertas en la comunidad.
Se trata del proyecto inmobiliario Maratué, fundado por el cuñado de Andrónico Luksic, Oscar Lería. El proyecto contempla una inversión de US$ 2 mil millones para construir 14 mil viviendas a lo largo de cuatro décadas. 70% de ellas serían para primera vivienda y 30% para segunda, en un área que abarca más de mil hectáreas, de las cuales 125 se destinarán a conservación.
El proyecto ha recibido críticas de organizaciones vecinales y comunitarias por el impacto en el estilo de vida y transformación de la comuna que triplicaría su cantidad de habitantes, la presencia de arsénico en los suelos y el impacto al paisaje y la biodiversidad que habita en los acantilados de Quirilluca, identificado como un sitio prioritario para la conservación en la estrategia regional de biodiversidad de Valparaíso.
Biodiversidad de Quirilluca
Los acantilados de Quirilluca fueron identificados como un sitio prioritario de conservación porque, además de poseer una rica biodiversidad con representación de ecosistemas altamente amenazados como el bosque y matorral esclerófilo, es hogar de la única colonia reproductiva de piquero común en el continente de Chile central. También porque alberga la única población de belloto del norte registrada en el borde costero.
Además, los acantilados son un importante corredor biológico para el chungungo, que también habita en estas aguas, y que está en peligro de extinción. Tanto el chungungo como el piquero son especies que habitan casi solamente en el Pacífico Sur entre Chile y Perú, mientras que el belloto del norte es endémico de Chile, y solo se lo puede encontrar entre Valparaíso y O'Higgins. Se trata de una especie protegida como monumento natural.
Un informe del SAG alerta que la modificación del Plan Regulador Intercomunal, que habilitó la construcción de viviendas en la zona contigua a los acantilados generaba un riesgo para la colonia de piqueros. La colonia ha sido identificada por la organización BirdLife International como uno de los lugares estratégicos en el mundo para conservación de aves, por la importancia de congregar más de 1% de la población de la especie.
Desde la inmobiliaria a cargo del proyecto declaran que cumplen con todas las normativas vigentes para resguardar a las aves y a la fauna, mientras que las organizaciones ciudadanas argumentan que la evaluación no tiene en cuenta la interconexión e interdependencia los acantilados, el ecosistema de playa la pradera y el bosque y matorral nativo que se verían presionados por la construcción.
Santuario para Puchuncaví
La comuna de Puchuncaví es una de las que tienen menos acceso a áreas verdes en todo el país. También cabe recordar que es una de las comunas del país que han sido consideradas bajo el polémico nombre de "zonas de sacrificio" por el impacto acumulado en la salud que genera la actividad del cordón industrial Ventanas. En la comuna siguen ocurriendo varamientos de carbón en las playas, intoxicaciones masivas por la mala calidad del aire, y problemas crónicos de salud.
Ya en 2015, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad de Playa Ancha, generaron un informe con antecedentes técnicos para declarar el sitio prioritario como Santuario de la Naturaleza, lo que también fue recomendado por el informe del SAG. En 2019, un nuevo informe de una consultora recomienda un polígono de 612 hectáreas para la conservación efectiva del equilibrio ecológico del lugar.
Esto también ha sido un punto de crítica desde los vecinos, ya que los organismos técnicos han recomendado sucesivamente proteger un área mucho mayor a la que propone el proyecto para conservación. La propuesta de los vecinos es que el lugar quede como un espacio de conservación ambiental, acceso a espacios naturales para la comuna, una señal para la recuperación ambiental de una comunidad que ha soportado años de sufrimiento por la contaminación, y también un espacio de desarrollo local.
En los acantilados se realizan caminatas guiadas para conocer el patrimonio geológico de la zona y avistar desde una distancia segura la colonia de piqueros. También existe una playa naturista y emprendimientos locales de turismo sostenible. Otro punto que buscan potenciar es el turismo de intereses especiales para avistadores de aves, ornitólogos y geólogos. Además, proponen postular los acantilados para ser reconocidos como geoparque de la UNESCO.
Tras la decisión del Comité de Ministros, las organizaciones locales declararon que acudirán a los tribunales ambientales para entregar la información técnica que han recopilado a lo largo de los años y que, sostienen, no se condice con el proyecto aprobado.