El proyecto para expandir el puerto de San Antonio lleva seis años de conflicto socioambiental con vecinos de la zona que buscan defender el ecosistema que se forma al desembocar el río Maipo en el mar, con la playa de Llolleo, los humedales ojos de mar (que en un inicio iban a ser completamente rellenados por el proyecto) y el humedal del Río Maipo que es uno de los santuarios mejor conservados del litoral central, con infraestructura para que la comunidad pueda conocer las 190 especies de aves que habitan esa zona.
Esto ocurre en el límite de la ciudad de San Antonio, con un litoral intervenido por el puerto actual. El puerto ocupa todo el litoral de la ciudad y ha desatado un debate entre sus habitantes sobre los aportes y consecuencias de esta mega infraestructura, que genera empleo pero para muchos reduce la calidad de vida en la ciudad.
En efecto, la comuna de San Antonio se mantiene hace 10 años en el nivel más bajo de calidad de vida urbana según el índice desarrollado por el Instituto de Estudios Urbanos (IEUT) de la Universidad Católica.
Puerto de San Antonio y Río Maipo
En mayo de este año el proyecto para expandir el puerto recibió su permiso ambiental tras años de tramitación y miles de observaciones ciudadanas. Ahora, nueve organizaciones de San Antonio y de todo Chile presentaron reclamaciones o solicitudes de invalidación contra el permiso del proyecto, al alegar que dichas observaciones no fueron debidamente consideradas.
Alertan que intervenir la desembocadura del río Maipo afecta toda la cuenca de este cuerpo de agua, clave para una buena parte de la población del país que se abastece de sus aguas en las regiones Metropolitana y de Valparaíso. Entre las organizaciones reclamantes existen científicos que declaran vacíos de información que no permiten evaluar el impacto que tendrá el proyecto en inundaciones y el régimen hidrológico de la desembocadura.
Entre las organizaciones está la Fundación Ojos de Mar, formada por vecinos y vecinas de la zona que han sido la primera línea de oposición al proyecto por su impacto a los pocos ecosistemas sin intervenir que quedan en el sector, y el rol que estos tienen tanto para la calidad de vida de la comunidad como para su resiliencia ante el clima extremo, absorbiendo agua ante inundaciones, filtrándola para tiempos de sequía y mitigando marejadas.
También hay organizaciones de todo Chile, como la fundación Glaciares Chilenos que ve en la intervención de la cuenca del río Maipo un riesgo para el ecosistema en su conjunto, que nace en los glaciares de la cordillera en el cajón del Maipo.
También ha reclamado la fundación Cosmos, conformada por biólogos y científicos que conservan el santuario del humedal del río Maipo en la zona de influencia de la expansión del puerto. Critican que el proyecto sigue teniendo las mismas falencias que señalaron durante la evaluación ambiental, y que pone en riesgo el ecosistema del humedal.
Estándares ambientales
Las organizaciones alertan que la misma Empresa Portuaria de San Antonio (EPSA), titular del proyecto presentó una acción que recurre ante el Comité de Ministros para cuestionar algunas de las exigencias ambientales impuestas por el permiso ambiental.
"Este hecho confirma que ha sido la propia empresa la que ha prolongado la tramitación del proyecto: primero, al ingresar en 2020 un Estudio de Impacto Ambiental que debió ser complementado y corregido en reiteradas oportunidades para cumplir con los estándares exigidos por la institucionalidad y, ahora, al impugnar las medidas establecidas por la autoridad para hacerse cargo de esos mismos impactos", declara Roxana Núñez, abogada de Greenpeace. La ONG también presentó una reclamación.
"Asistimos a un proceso de años donde la autoridad ambiental prácticamente se dedicó a arreglar el proyecto del titular y a parchar sus vacíos técnicos para poder aprobarlo. Pero lo más escandaloso y revelador es que, aun cuando la autoridad les rebajó la vara al mínimo, la propia Empresa Portuaria de San Antonio presentó una reclamación para no cumplir ni siquiera con esas exigencias básicas", declara Liliana Plaza, vocera de la Fundación Ojos de Mar.
Las organizaciones declaran que no están en contra del desarrollo portuario del país, sino de que un proyecto de intervención de esta envergadura se evalúe con la mejor evidencia científica, adelantándose a los riesgos que generará para los ecosistemas y para la población y tomando medidas adecuadas para reducir el daño. Desde EPSA prefirieron no manifestarse sobre las reclamaciones mientras los procesos administrativos sigan en curso.