Desde el año 2001 en Chile está prohibido el uso de asbesto para construcción, pero muchas de las viviendas anteriores a esa fecha tienen el material, que al romperse o quemarse expele fibras que se alojan en los pulmones cuando son inhaladas, y provocan enfermedades graves como cáncer y asbestosis tras años de latencia.
Es el caso de las viviendas de El Olivar, una de las zonas residenciales más afectadas por el mega incendio que consumió varias hectáreas de Viña del Mar y Quilpué en 2024.
Carolina Contreras, arquitecta que está trabajando en la reconstrucción de la zona desde el Ministerio de Vivienda (MINVU), detectó asbesto en las techumbres de las viviendas de la zona que no se quemaron, por lo que concluye que las viviendas quemadas posiblemente también lo tenían.
Protocolo de asbesto
El problema, según la especialista, es que en Chile no existe ningún protocolo oficial de tratamiento del asbesto en planes de reconstrucción tras catástrofes. En el caso de El Olivar, declara que el retiro de escombros no se hizo de la forma en que debería hacerse para disminuir el riesgo de exposición.
“El asbesto es un material nocivo y silencioso pero la gente no sabe mucho de eso, es algo que debería hablarse más”, declara Contreras. La especialista ha impulsado la generación de un protocolo para el tratamiento de asbesto tras catástrofes.
Según explica, el retiro de escombros debería hacerse por empresas certificadas por la Seremi de Salud en el caso de que haya asbesto entre los materiales. Pero por lo general familias y voluntarios colaboran o incluso lideran el retiro de escombro tras incendios, sin que exista la obligación ni la práctica de revisar si hay asbesto.
Así, los voluntarios que trabajaron en esta labor podrían haberse expuesto sin saberlo a riesgos de sufrir enfermedades en las próximas décadas. Algo similar podría haber ocurrido en el caso de Penco, donde algunas de las viviendas quemadas a inicios de 2026 eran anteriores a 2001, con el riesgo de que haya existido asbesto en los escombros.
Construcción y recambio de asbesto
Carolina Contreras trabajó en la creación del Plan Nacional de Asbesto durante el gobierno de Gabriel Boric, que permite el retiro seguro y recambio del material en hogares sin tener que postular o ahorrar.
Esto porque la política pública reconoce que la presencia de asbesto afecta sobre todo a la vivienda social y a sectores históricamente vulnerados en las ciudades. Pero la especialista llama a crear un protocolo intersectorial post incendios que articule a los sectores de salud, vivienda, trabajo y medio ambiente.
Llama a que dicha normativa incluya protocolos de identificación de materiales peligrosos, delimitación de áreas contaminadas, uso obligatorio de elementos de protección personal certificados y procedimientos de retiro húmedo y encapsulado del asbesto.
Capacitación y riesgos
Además se debe informar y capacitar a las comunidades afectadas ya que suelen ser las mismas familias las que inician procesos de limpieza y reconstrucción sin conocer los riesgos asociados, lo que resulta en la manipulación riesgosa del asbesto, su traslado informal o su disposición inadecuada en vertederos comunes.
Contreras también recuerda que las cubiertas metálicas de materiales como zinc, aunque no conllevan el riesgo cancerígeno, pueden emanar componentes tóxicos y residuos cortantes que presentan un riesgo para la salud y bienestar de las personas en labores de reconstrucción.