jueves 28 de mayo de 2026

Develan que jurel se movió por El Niño y llaman a financiar el plan de adaptación pesquero al cambio climático

Las fluctuaciones como El Niño, que serán cada vez más extremas por el cambio climático, ponen a prueba la adaptación de la pesca industrial y artesanal.

28 de mayo de 2026 - 07:05

La industria pesquera de la región del Biobío está en estado de alerta por la escasez de jurel en las costas de la región. El jurel es justamente un caso emblemático de recuperación pesquera tras años de sobreexplotación. Ahora no se trataría de sobreexplotación o falta de peces sino de su desplazamiento a raíz de cambios en la temperatura del agua.

Según explican diversos especialistas, el jurel se habría desplazado por el cambio en condiciones oceanográficas y especialmente con el aumento en la temperatura del mar en zonas de la región del Biobío, vinculado al fenómeno de El Niño. El jurel buscaría aguas más frías, donde normalmente encuentra su alimentación.

Jurel y El Niño

Aunque se espera que el jurel retorne en cuestión de meses, la reducción en su pesca ha impactado tanto al personal embarcado como a las plantas de procesamiento y toda la cadena productiva asociada y dependiente en gran parte de este recurso pesquero en específico. Mientras que en un año normal a la fecha se habría desembarcado 60% de la cuota anual de jurel, este mayo se está llegando a un 30%.

Mientras tanto, desde la industria, la ciencia y los organismos públicos están monitoreando los factores oceanográficos y también recopilando información desde los territorios. “Hace un par de semanas se registraron capturas de jurel en la región de Aysén, lo que no es muy común pero contribuye a esta explicación”, explica el director de pesquerías de la ONG Océana, César Astete.

El especialista recuerda que no se trata de un hecho aislado, sino que también ha ocurrido en otros fenómenos de El Niño. Un caso recordado es el de 2015 y 2016, recordado por pescadores artesanales por la reducción en la pesca de anchoveta y sardina, que se trasladaron hacia el sur de la Araucanía temporalmente.

Para Astete, Chile tiene los instrumentos para modelar las situaciones climáticas que pueden afectar a la pesca, pero también se trata de un ecosistema con muchos forzantes diferentes, por lo que la incertidumbre es muy grande.

Adaptarse al cambio climático

Astete explica que, a raíz del cambio climático, sumado a otras variables temporales que también se hacen más extremas por este cambio, se están viviendo transformaciones constantes en el océano que han desafiado a la pesca industrial y artesanal en el país.

“Un ejemplo claro es el de la reineta, que hoy es la más consumida en Chile. Hace unos 15 años, el mayor esfuerzo pesquero de esta especie se daba en la zona central, y hoy fundamentalmente se pesca en la zona centro sur y sur del país. Incluso se ha registrado pesca de reineta en Aysén”, recuerda.

Otro ejemplo es el del atún; un pez que suele frecuentar aguas cálidas, pero que en 2016 se empezó a registrar su captura en la región de Los Lagos, lo que se fue convirtiendo en un fenómeno cada vez más constante en ciertas épocas del año.

El sector pesquero tiene un plan de adaptación al cambio climático que rige entre 2025 y 2029, pero según Astete hay brechas en la implementación del plan, tanto por su financiamiento como por la disponibilidad de recursos humanos para ejecutar las medidas.

“No podemos seguir pensando que el océano va a estar ahí sin ningún tipo de cambio. Sin duda hay que incorporar las variables ambientales en el manejo de las pesquerías, con un enfoque ecosistémico que considere los componentes sociales, económicos y también los ambientales. Ojalá estos planes de adaptación estén cada vez más desarrollados en su aplicación, para enfrentar este desafío”, concluye el investigador.

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