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Sostenibilidad

Valor de edificios corporativos en la encrucijada ante cumplimiento de estándares climáticos y energéticos

Un análisis de JLL sustentado en 75 ciudades sugiere que la política climática se encuentra en fase de implementación efectiva, de esta forma, el cumplimiento energético influye directamente en la liquidez y valorización de los activos inmobiliarios, considerando a Santiago y otras cinco metrópolis sudamericanas.

Por Pablo Oyarzún 25 de marzo de 2026 - 13:33

Actualmente, las grandes ciudades se encaminan hacia regulaciones que impactan de forma directa en el mercado inmobiliario corporativo, esto, considerando que los compromisos climáticos ya no son un tema que se ejecute de manera voluntaria, sino obligatoria.

Es lo que arroja un análisis de JLL, firma global de servicios inmobiliarios, basado en 75 ciudades, incluyendo a las sudamericanas Santiago, Buenos Aires, Bogotá, Medellín, Río de Janeiro y Sao Paulo, afirmando que la política urbana está en fase de implementación efectiva y exigencias regulatorias en impactos medibles para empresas e inversionistas.

Los edificios se configuran como el principal foco de este cambio. Según los datos, concentran cerca del 60% de las emisiones urbanas, siendo el blanco de las políticas públicas a escala urbana.

Aproximadamente, la mitad de las ciudades analizadas posee estándares obligatorios de desempeño energético y límites de emisiones aplicables, mientras otras avanzan en prohibiciones al uso de combustibles fósiles en nuevas construcciones.

Activos inmobiliarios comprometidos

El estudio se orienta a una transformación en el ámbito financiero. Al tiempo que las regulaciones son más exigentes, el cumplimiento energético influye en la liquidez, valorización y riesgo de los activos, particularmente en el segmento corporativo.

"El foco está cambiando desde compromisos hacia mecanismos de cumplimiento. Eso transforma completamente la forma en que se gestionan los activos inmobiliarios", apuntó Luciana Arouca, directora de Sustentabilidad de JLL para Latinoamérica.

A nivel mundial y en la última década, el 82% de la inversión en real estate corporativo se centralizó en mercados con metas de emisiones netas cero, evidenciando un cambio estructural en los criterios de inversión.

El informe también destaca la confluencia entre política inmobiliaria y energética. Para 2026, un mínimo de 17 ciudades habrán implementado restricciones a los sistemas basados en combustibles fósiles en nuevas edificaciones. En el caso de Chile, donde el 69% de la generación eléctrica proviene de fuentes limpias, la electrificación de edificios se constituye como un punto importante para reducir emisiones.

Desafíos pendientes para la región

Pese a que el informe señala a Nueva York, Londres o París como líderes, Latinoamérica se encuentra en una fase anterior, con marcos regulatorios en desarrollo y aplicación parcial de políticas.

No obstante, la presión por contar con edificios más eficientes y con menor huella de carbono es parte de la agenda pública y privada, debido al aumento en los costos energéticos y la necesidad de formalizar estándares internacionales.

La conclusión del estudio es clara: la sostenibilidad ya es parte de una variable estratégica.

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