Despertar con dolor corporal a diario o sentir agotamiento en tareas por más simples que sean, son síntomas que pueden asociarse a una fibromialgia, una enfermedad que se caracteriza por dolor crónico en todo el cuerpo y que actualmente afecta entre un 2% y un 4% de la población chilena.
En total, más de 800 mil personas —principalmente mujeres de entre 30 a 50 años— se enfrentan a esta afección pese a que los exámenes médicos indiquen que todo está en orden o que los síntomas estén minimizados.
Lo cierto es que, para muchos, no hay claridad o puede existir confusión respecto a los síntomas de esta enfermedad. Ante ese escenario, la directora médica de Clínica CRL, Daniela Cuadra, explica cómo distinguir la fibromialgia de otras afecciones.
¿A qué señales prestar atención?
La especialista identifica como síntomas frecuentes:
- Dolor corporal persistente
- Agotamiento pese a periodos de descanso
- Sueño no reparador
- Problemas de memoria y concentración (niebla mental)
- Sensación de empeorar después de hacer esfuerzo físico o mental
- Fatiga extrema.
- También es común sentir dolores de cabeza, sensibilidad al tacto y molestias digestivas
¿Con qué otras enfermedades se confunde la fibromialgia?
La especialista explica que debido a los síntomas la fibromialgia puede confundirse con cuadros de depresión, de estrés o de ansiedad.
En cuanto a la fatiga crónica, "no es simplemente estar cansado. Existe una alteración en la forma en que el organismo regula la energía y responde al esfuerzo, lo que genera una incapacidad real para recuperarse”, explica Cuadra.
Como no existen cifras epidemiológicas concluyentes en relación a la prevalencia de la fatiga crónica, muchos casos terminan asociándose a estrés o burnout.
Una enfermedad sin cura
Si bien se trata de un síndrome crónico, los especialistas indican que su pronóstico puede mejorar mediante tratamiento integral , como por ejemplo, ejercicio terapéutico guiado, manejo del sueño, apoyo psicológico y regulación del estrés.
“El reposo prolongado puede empeorar los síntomas. El tratamiento debe ser progresivo y adaptado a cada paciente”, advierte la especialista.
“Lo importante es no normalizar el dolor crónico ni el cansancio persistente. Con el enfoque adecuado, los pacientes pueden recuperar funcionalidad y bienestar”, concluye.