El panorama económico en Chile se mantiene complejo luego de que el desempleo volviera a subir para el último trimestre junio-agosto llegando a 9,6%, la mayor cifra en cinco años, mientras que el último Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) registra su segundo mes consecutivo en números rojos con una caída de un 1,0%.
En consecuencia, Chile volvió a experimentar el pasado jueves la cuarta alza consecutiva del diésel, el cual incrementó $95 por litro. Asimismo, acumula un aumento de $309 desde finales de julio.
Más allá de las variables económicas, el efecto más concreto se sentirá en los precios de lo que se compra a diario y en el bolsillo de los consumidores.
Los hogares más pobres son los más golpeados
El alza del diésel tiene un impacto mayor que el de las gasolinas en la billetera del hogar debido a que es el combustible motor de la economía: se usa en camiones y maquinaria pesada en sectores de transporte de insumos y mercadería.
Así lo explica Mieres: “está presente en toda la cadena de valor, por lo que su alza va más allá de un encarecimiento de la energía y se traslada en mayor medida a los precios de los productos de la economía”.
En consecuencia, los más afectados son los hogares de menores ingresos “cuyo gasto se concentra en alimentos y transporte público”, sostiene el analista.
Alza de los alimentos: lo que viene para el bolsillo
En conversación con El Desconcierto, el analista Ignacio Mieres, Head of Research de XTB, explicó que los productos más sensibles a percibir un aumento debido al alza del diésel son las frutas y verduras, las carnes, los lácteos, el pan y los pasajes de transporte.
Sin embargo, el aumento de cada producto e insumo dependerá de cuánto “pueda soportar este sector el aumento de sus costos”, aclara, por su parte, Víctor Salas, académico del Departamento de Economía de la Universidad de Santiago.
En relación al precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas, el IPC de agosto publicado por el INE arrojó un incremento de 1,4% respecto al mes anterior, registrando la mayor incidencia en carnes con alzas de 2,7% impulsadas principalmente por la carne de vacuno, que se encareció 3,9%.
Asimismo, las hortalizas, legumbres y tubérculos subieron 5,5% —aunque con menor incidencia en el IPC—, con las papas a la cabeza (17,8%)". En tanto, 48 de los 81 productos analizados en la división de alimentos del IPC presentaron alzas en sus precios.
Estas alzas no se explican directamente por el precio de los combustibles, pero muestran que los alimentos ya venían subiendo antes de las últimas alzas del diésel.
Respecto al pan, Juan Mendiburu, presidente de la Asociación Gremial de Industriales del Pan Región Metropolitana (Indupan) y de la Federación Chilena de Industriales Panaderos (Fechipan), manifestó a El Desconcierto su preocupación ante el escenario actual del diésel: “pensábamos que en un momento esto no iba a escalar”.
En esa línea, sostuvo que, de seguir subiendo, el diésel encarecerá principalmente la distribución del pan en las panaderías y en el calentamiento de hornos. En cuanto a los insumos, también espera que experimenten un alza.
Además, el diésel no es la única presión sobre el pan: “El trigo está yendo al alza por el tema del conflicto internacional, además que el flete marítimo subió muchísimo”, advierte Mendiburu.
Frente a este escenario, señala: “nos preocupa cuándo se va a ver reflejado realmente en Chile esos precios, pero lo más probable es que sea antes de fin de año”. Por el momento, el llamado que hace a los panaderos es a “aguantar lo más posible los precios”. De lo contrario, y cuando los costos no den, “cada panadero va a tener que subir el pan individualmente porque no a todos les afecta el bolsillo por igual”.
Finalmente, respecto al pasaje de los buses, desde la Asociación Nacional de Buses Interurbanos, Internacionales e Industriales (ABI A.G.) alertaron a finales de septiembre que la capacidad para absorber las alzas de los combustibles está llegando a su límite.
Según cifras del mismo gremio, los pasajes de buses están un 18% más caros que durante el mismo periodo de 2025 —en mayo la diferencia llegó a 29%—, mientras que el costo en diésel representa entre el 30% y el 35% del total de los gastos del servicio.
Cómo amortiguar el alza
De acuerdo con Mieres, algunas de las medidas que sugiere para amortiguar el impacto del alza podría ser “ampliar transitoriamente la cobertura del Mepco para el diésel”.
El Mepco, o Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles, suaviza las variaciones del precio internacional mediante ajustes al impuesto específico. Actualmente, los precios se actualizan cada tres semanas, por lo que el próximo ajuste debería conocerse hacia fines de octubre.
Además, el analista propone "focalizar apoyos en el transporte público regional y en los hogares más vulnerables, y reforzar la estabilización de la parafina, con un carácter temporal para no comprometer las cuentas fiscales".