El gobierno de José Antonio Kast ha derogado tres circulares en materia de educación emitidas por la administración de Gabriel Boric y que apuntan a regular las normas en los establecimientos educacionales en materia de identidad de género y castigos por conducta para estudiantes de párvulo, básica y enseñanza media.
La ministra de Educación, María Paz Arzola, tachó de "poco apropiado" que las circulares se hayan emitido durante el verano y que la medida busca reducir la presión de los sostenedores de poder actualizar sus reglamentos a tiempo.
¿Qué circulares fueron derogadas?
Una de las circulares es la Resolución N°781/2025, aprobada por la Superintendencia de Educación en diciembre del año pasado y que instruye a todos los establecimientos educacionales contar con un mecanismo para reconocer la identidad de género de niñas, niños y adolescentes.
Este reglamento también debe incluir medidas de apoyo correspondientes para los estudiantes que se encuentren en cualquiera de sus etapas de transición de género.
Además, debe reconocer el derecho a las y los menores a utilizar el uniforme o ropa deportiva en línea con su identidad e independiente del estado de avance legal respecto a su nombre.
Otra circular derogada es la N°782/2025, que actualiza los Reglamentos Internos de Convivencia Escolar estableciendo que las medidas disciplinarias no solo deben tener enfoque punitivo, sino orientarse en la formación y el aprendizaje. Para eso, los sostenedores deben definir cuáles son las infracciones leves, infracciones relevantes y conductas graves.
A su vez, busca que las sanciones a estudiantes sean proporcionales a la gravedad de los hechos. Además, los establecimientos estarían obligados a trabajar en mecanismo que de mediación como negociación o conciliación para privilegiar el diálogo.
Finalmente, la Resolución N°202/2026, que regula las normas para los reglamentos internos de la educación palvularia, también quedó sin efecto.
Esta proponía la prohibición de aplicar medidas punitivas a menores priorizando acciones formativas y de aprendizaje. En ese sentido, los sostenedores no pueden expulsar o suspender a las y los estudiantes por su conducta.