El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y las proyecciones internacionales apuntan a un episodio de intensidad excepcional durante los próximos meses. Para Chile, el escenario combina una primavera con precipitaciones por sobre lo habitual en parte del centro y sur con la posibilidad de temperaturas extremas durante el verano, condiciones que pueden aumentar distintos riesgos meteorológicos.
El Centro de Predicción Climática de la NOAA informó que existe más de 90% de probabilidad de un El Niño muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027. Para el trimestre octubre-diciembre, además, estimó en 75% la probabilidad de alcanzar un evento histórico, definido por una anomalía de al menos +2,5 °C en el índice RONI durante tres meses.
Un Pacífico excepcionalmente cálido
La intensificación del fenómeno está relacionada con el aumento de las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. En la actualización de septiembre, la NOAA registró anomalías superiores a +3 °C en el Pacífico ecuatorial oriental, mientras el índice Niño-3.4 alcanzó +1,8 °C y el Niño-3 llegó a +2,5 °C.
El escenario también ha sido descrito como “Súper El Niño” o “Niño Godzilla”, expresiones utilizadas para graficar la magnitud potencial del episodio.
En Chile, el académico Álvaro González, de la Universidad Austral de Chile, explicó que la fase cálida del ENSO puede favorecer una primavera más húmeda y con precipitaciones sobre el promedio en la zona centro-sur. El especialista advirtió, además, que la relación entre El Niño y las precipitaciones durante el verano es menos clara, porque ENSO constituye solo uno de los factores que explican la variabilidad estacional.
Lluvias primaverales y calor durante el verano
Los efectos ya observados durante octubre incluyen sistemas frontales, precipitaciones, viento y tormentas en distintas zonas del país. Las proyecciones apuntan a la continuidad de condiciones inusuales durante esta primavera y a un escenario posterior marcado por calor extremo y riesgos asociados a incendios forestales.
Durante el periodo estival podrían registrarse temperaturas superiores a 40 °C en sectores del interior, con localidades como Tiltil (Región Metropolitana) y Los Ángeles (Región del Biobío) mencionadas dentro de los puntos donde podrían alcanzarse valores extremos.
¿Chile está preparado para los incendios forestales?
La preparación para la temporada de incendios ya está siendo planteada en el ámbito político. El senador Diego Ibáñez ofició a los ministerios de Agricultura e Interior y a la directora ejecutiva de Conaf, Aída Baldini, para solicitar información sobre el Plan de Acción para la temporada 2026-2027.
También pidió antecedentes sobre presupuesto, brigadas, aeronaves, personal, comunas priorizadas y cortafuegos.
Según el documento citado en esa solicitud, Conaf informó el 3 de septiembre ante la Comisión de Emergencia, Desastres y Bomberos de la Cámara que Chile presenta condiciones de peligrosidad aumentadas, con temperaturas que alcanzarían su punto máximo durante enero y febrero. Ibáñez también advirtió que el proyecto de ley sobre prevención y mitigación de incendios forestales todavía no regirá durante este verano.
Un fenómeno con efectos distintos según la región
La señal de El Niño no es uniforme. Mientras la zona centro-sur puede recibir una primavera más lluviosa, otros sectores pueden presentar comportamientos diferentes. Las proyecciones internacionales muestran precisamente que los efectos del fenómeno sobre las precipitaciones y las temperaturas cambian según la región.
En Argentina, por ejemplo, las proyecciones apuntan a un aumento de las lluvias y tormentas durante la primavera y el verano, con una probabilidad superior al 90% para un evento muy fuerte y una estimación de 75% para superar +2,5 °C durante octubre-diciembre.
El seguimiento continuará siendo clave durante las próximas semanas. La propia NOAA programó su siguiente actualización de diagnóstico del ENSO para el 8 de octubre de 2026, por lo que las probabilidades y la intensidad proyectada pueden cambiar con los nuevos datos oceánicos y atmosféricos.