Almacenar fotos y archivos en discos duros en lugar de la nube reduciría el consumo hídrico de los centros de datos
Chile alberga hoy 33 centros de datos en funcionamiento, con otros 34 proyectos en desarrollo y se posiciona como el segundo país de América Latina, detrás de Brasil, con mayor capacidad instalada en el sector.
La mayoría de esta infraestructura se concentra en la Región Metropolitana, con Quilicura como una de las comunas de mayor densidad. Para 2031, se proyecta que solo en la capital operen 49 data centers.
En ese contexto, investigadores de la Universidad de Concepción advierten que esta expansión tiene un costo ambiental que aún no se dimensiona del todo: el consumo de agua.
El Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería (CRHIAM) publicó el libro "Más datos, menos agua: El impacto de los centros de datos sobre los recursos hídricos", cuyo lanzamiento se realizó el 13 de marzo a través del canal de YouTube del centro.
La obra examina cómo estas instalaciones —que almacenan y procesan la información digital que circula a diario— requieren grandes volúmenes de agua para mantener sus sistemas refrigerados.
"Para poder manejar todos estos centros de datos, necesitamos que los sistemas estén refrigerados y en eso comúnmente se utiliza agua", explicó la directora del CRHIAM, la doctora Gladys Vidal Sáez, al presentar la publicación. La investigadora subrayó que la localización de estos centros es un factor crítico, dado que en Chile se instalan principalmente en zonas urbanas donde el agua compite con otros usos, como el consumo humano y la agricultura.
Soluciones frente al consumo hídrico
Más allá de los propios centros de datos, el libro también interpela a los usuarios individuales. Según Vidal Sáez afirmó a El Desconcierto, la premisa central es que "el uso digital no es gratis, no es gratis por el uso de recursos ni el uso de energía".
En ese sentido, la investigadora propone hábitos concretos: almacenar fotografías y archivos en discos duros físicos en lugar de mantenerlos permanentemente en la nube, y evitar acumular contenido digital innecesario en servidores remotos.
Además de los cambios de conducta, desde la academia se plantean soluciones técnicas. Entre ellas, el uso de líquidos dieléctricos en lugar de agua para refrigeración, y la instalación de nuevos centros de datos en zonas de menor temperatura, donde la demanda de refrigeración —y por tanto el consumo hídrico— sería significativamente menor.
Regulaciones para los data centers
En materia regulatoria, Vidal Sáez comentó que Europa ya exige a los operadores de data centers que informen sobre su consumo de energía, emisiones de gases de efecto invernadero y uso de agua. Estados Unidos, por su parte, también cuenta con estándares que obligan a publicar informes de sostenibilidad.
"La idea es que estas organizaciones establezcan objetivos claros para su gestión", indicó la investigadora, y añadió que los sistemas de certificación ISO permiten avanzar en un esquema de mejoramiento continuo. En Chile, esa regulación aún está pendiente.
Con todo, para evitar un consumo hídrico excesivo, la responsabilidad es compartida, desde los millones de usuarios, las compañías que instalan los centros de datos y el Estado, quien es el encargado de aplicar una legislación en línea con el cuidado del medio ambiente y el respeto hacia las comunidades involucradas.