Cómo comprar un buen calzado escolar: qué revisar en la punta, la suela, cañas y drop de zapatos
Con la llegada de marzo y el inminente retorno a las aulas, miles de familias se concentran en uniformes, útiles y listas escolares, decisiones cotidianas que pueden tener un efecto directo en la salud física de niños y adolescentes, especialmente en su postura y desarrollo con la compra del calzado y la elección de la mochila.
De acuerdo con la doctora Françoise Descazeaux, traumatóloga infantil de Clínica MEDS, prácticas que parecen inofensivas —como adquirir zapatos de una talla mayor para que “duren más”— pueden traer consecuencias a corto y mediano plazo.
¿Qué que pasa si el niño o niña utiliza un mal calzado más grande?
Cuando el zapato queda suelto genera mayor inestabilidad porque " el niño va caminando en algo que le queda grande".
En consecuencia, el o la menor "trata con su pie y sus dedos de agarrarse al zapato, entonces empieza a haber una sobreactivación y sobreuso de la musculatura intrínseca del pie, y esto obviamente después puede generar dolor y cansancio al fin de la jornada”, explicó.
A ello, se suma el aumento del riesgo de caídas: "cuando van a subir una escalera van a calcular mal y es más factible que se tropiecen o se caigan”.
¿En que fijarse a la hora de comprar zapatos escolares?
Entre los aspectos esenciales al momento de elegirlos, destacó el espacio en la zona de los dedos. “Para mí, la punta ancha es clave”, subrayó, ya que permite que los dedos se mantengan alineados y evita que se compriman, reduciendo el riesgo de deformidades futuras como el hallux valgus o juanete.
La flexibilidad también juega un rol central. “Muchos zapatos tienen la suela muy gruesa o muy dura y no permiten ninguna movilidad del pie”, comentó.
En ese sentido, recomendó privilegiar modelos con suela flexible, especialmente en la parte delantera, y evitar cañas rígidas. “Puede ser hasta contraproducente, porque limita la movilidad del tobillo, que es clave para adaptarse al terreno y mantener el equilibrio”, explicó.
Otro elemento técnico a considerar es el “drop”, es decir, la diferencia de altura entre el talón y la punta del zapato. “Ojalá no sea tan marcado, porque pueden empezar a generarse acortamientos del tendón de Aquiles”, advirtió.
¿Cuándo usar plantillas?
Sobre el uso de plantillas, Descazeaux aclaró que ya no se indican de forma preventiva, como ocurría años atrás.
“Las plantillas tienen sobre todo un rol en la sintomatología de patologías del pie. Si tenemos un niño con pie plano y no le duele, ese niño no tiene indicación de plantillas”, afirma.
Y añadió que “si ese mismo niño tiene dolor, sí se va a beneficiar del uso de plantilla, pero porque estamos tratando el síntoma y no porque queramos que se forme el arco plantar”.