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Acuerdan ampliación portuaria sobre histórica playa de Valparaíso: Vecinos organizan cine, deportes y arte llamando a salvarla

Mientras la Armada y el Puerto de Valparaíso firman un acuerdo para una ampliación portuaria sobre la playa San Mateo, vecinos y vecinas porteñas crearon un movimiento para salvar una de las últimas playas que quedan en la ciudad. Organizan cine al aire libre, actividades educativas y deportivas.
Por María del Mar Parra 14 de febrero de 2026 - 00:00

Valparaíso es una ciudad conocida por su conexión con el mar, y también busca ser la sede del tratado global por los océanos de la ONU que entró en vigencia este año. Pero para las y los vecinos porteños no es fácil acceder al mar en su ciudad: gran parte del borde costero está tomado por el puerto y quedan unas pocas playas fragmentadas.

Esta semana, representantes de la Armada de Chile, Astilleros y Maestranzas de la Armada (ASMAR) y el Puerto de Valparaíso, firmaron un acuerdo para planificar y hacer viable la expansión portuaria sobre la playa San Mateo, compatibilizándola con las operaciones navales en la zona.

Se trata de un impulso al proyecto de ampliación de la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV) para incrementar su capacidad operativa. El proyecto comprende un muelle de cruceros y otros dos para carga. En la playa San Mateo, busca construir una explanada de acopio de contenedores.

Según la página web del proyecto, se busca aumentar la operación portuaria e “integrarse de manera sostenible y armónica con la ciudad”, además de proteger el patrimonio y potenciar las distintas vocaciones económicas como el turismo. A pesar de estas intenciones, el proyecto está chocando con un movimiento vecinal que llama a salvar la playa San Mateo.

Salvemos la San Mateo

Unos días antes de que se anunciara el acuerdo entre la Armada y la empresa portuaria, la playa San Mateo estaba llena de gente que se congregó durante la noche de verano a mirar cine bajo las estrellas. Se proyectó la aclamada película chilena Denominación de origen, y la actriz Luisa Marabolí acompañó a los vecinos en la actividad.

Se trata de una de las tantas iniciativas del movimiento Salvemos la San Mateo, que llama a proteger el espacio y se opone a la ampliación portuaria sobre una de las pocas playas que van quedando en la costa.

Bajo este movimiento se han realizado limpiezas costeras, incluyendo una donde se quitaron todas las piedras que sepultaron la playa tras un temporal. Luego se organizó un taller de pintura de piedras para niños y niñas de la zona.

Jornadas educativas, deportivas y culturales son parte de las actividades que levanta el movimiento, desde donde denuncian que se ha entregado “información fragmentada” a la ciudadanía sobre el proyecto de ampliación portuaria.

“Las denominadas ‘jornadas participativas’ se realizaron en horario laboral limitando la asistencia de vecinos, vecinas y organizaciones locales. Además se aplicaron instrumentos sesgados con opciones limitadas y preguntas cerradas” reclaman en un comunicado del movimiento.

Playa San Mateo

La playa San Mateo se llama así porque en el sector, al inicio de la calle Altamirano, se inauguraron unos baños en 1904 por don Pascual San Mateo. El sitio comenzó a ser usado como playa en 1960.

La playa está al lado de la punta Duprat, donde se erige un pequeño faro, y el Fuerte Esmeralda construido en 1879 para reforzar el sistema defensivo de Valparaíso ante el inicio de la Guerra del Pacífico.

En la zona también está el Molo de Abrigo; una edificación construida para resguardar el puerto ante las fuertes olas de la bahía. Las construcciones empezaron en 1912 y terminaron en 1930, siendo esta considerada una de las principales obras de la primera mitad del siglo XX.

Los voceros del movimiento declaran que no están en contra de la actividad portuaria y reconocen que Valparaíso necesita más y mejor infraestructura. Pero declaran que el proyecto genera una afectación para la ciudadanía.

“Desde nuestra perspectiva, el progreso de Valparaíso debe estar centrado en mejorar la calidad de vida de sus habitantes, no en restar los pocos espacios públicos que permiten el encuentro ciudadano y nuestra conexión con el mar, derecho esencial para el bienestar y la recreación”, se declara desde el movimiento.

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