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Carrera Docente en Chile: Los vicios y peligros de un formato mal pensado

Se debe legislar para una carrera docente íntegra, con una trayectoria profesional que incluya los hitos más importantes en la vida de un profesor: acceso, ingreso al trabajo, perfeccionamiento, promoción, asignaciones, evaluaciones y retiro. Es urgente una carrera que asegure calidad y que sea suficientemente atractiva como para que los profesores quieran mantenerse en ella.
Por Benjamín Escobedo 23 de enero de 2026 - 00:00

El presente 2026 el Estado de Chile volverá a evaluar a diversos profesionales de la educación escolar que realizan el ejercicio pedagógico en colegios y establecimientos educacionales de nuestro país. En este sentido, en materia de salario, la denominada “ Carrera Docente” parece ser sinónimo de crecimiento económico para diversos profesionales del área, sin embargo, para otros una piedra en el zapato dado los efectos que el formato alberga.

Chile necesita mejorar sus estándares de educación e indicadores respectivos, no obstante, la evaluación debe tener algo más de profundidad en el sistema, no meramente pretender que a través de una “evaluación docente” mejorará sustancialmente el sistema escolar chileno.

En primer lugar, se configura como un marco para el desarrollo de la vida laboral del profesor, por tramos en forma ascendente. Si bien, los profesores de colegios municipales ingresaron en 2017 a la nueva Carrera Docente, fue a posterior que se incorporaron los maestros de establecimientos particulares subvencionados.

Por otra parte, según la web oficial del Mineduc, el 78% de quienes rindieron las evaluaciones el pasado 2025 avanzaron de tramo en la Carrera Docente, ello puede ser leído bajo la siguiente premisa: “El Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Mineduc informa que, de los más de 24 mil docentes y educadoras/es que rindieron el Portafolio y/o la Evaluación de Conocimientos Específicos y Pedagógicos (ECEP) del Sistema de Reconocimiento, el 78% avanzó de tramo en su Carrera Docente, lo que representa un avance en el desarrollo profesional de las y los profesores, beneficiando así al sistema educativo”.

Cabe señalar que los resultados se pueden leer a partir de los siguientes instrumentos de evaluación: (1) Informe de resultados del Portafolio. Este informe detalla el resultado final (puntaje y categoría de logro) y el desempeño en cada aspecto evaluado del Portafolio (separado por módulos y tareas), e incluye las rúbricas utilizadas para la corrección. Permite a la persona evaluada identificar aciertos y aspectos a fortalecer en sus prácticas pedagógicas. También contiene el reporte del director/a sobre la veracidad del trabajo colaborativo, el desarrollo profesional y las responsabilidades adicionales, aunque este reporte no afecta el cálculo del puntaje del Portafolio.

(2) Informe de resultados de la ECEP. Este informe proporciona el puntaje final y categoría de logro de la prueba rendida y el porcentaje de logro por dominio y subdominios, comparándolo con el porcentaje obtenido por la cohorte 2025 que rindió la misma prueba. Permite a la persona evaluada identificar las fortalezas y los temas que se deben reforzar en el conocimiento disciplinario y pedagógico.

En segundo lugar, en relación a los tramos que un docente podría alcanzar hablamos de Avanzado, Experto I y Experto II, por consecuencia, según la Ley 21.625 (2023) estableció que las y los profesionales de la educación que obtengan los tramos en cuestión deben optar por una de las siguientes alternativas:

  1. Rendir y aprobar uno de los instrumentos de evaluación: Portafolio y la ECEP.

  2. Participar en cursos de formación pertinente a sus funciones, otorgado por el CPEIP o certificado por este.

  3. Participar por medio de un Programa de Participación Activa en una actividad de la Red de Maestros de Maestros.

  4. Ser mentor de uno o más docentes principiantes en el marco de procesos de inducción y mentoría reconocidos por el Centro.

El plazo para quienes hayan recibido asignación de tramo el 2025 finalizará el 1 de mayo de 2029, por tanto, se deberá realizar una de las opciones durante todo este periodo. Tal vez, estamos en presencia de una propuesta, de un formato o simplemente de una idea mal pensada o con vicios que paulatinamente podría sufrir este hecho en el tiempo, a continuación algunas consideraciones finales.

Me parece que se debe legislar para una carrera docente íntegra, con una trayectoria profesional que incluya los hitos más importantes en la vida de un profesor: acceso, ingreso al trabajo, perfeccionamiento, promoción, asignaciones, evaluaciones y retiro. Es urgente una carrera que asegure calidad y que sea suficientemente atractiva como para que los profesores quieran mantenerse en ella.

No como consta actualmente, cuando casi el 20% de los nuevos profesores se retira de la profesión luego del primer año de trabajo, y alrededor del 40% antes de cumplir cinco años trabajando en las escuelas y liceos. El aumento de sueldo siempre será un atractivo interesante para todo profesional, sin embargo, mejorar las condiciones de trabajo en cuanto a calidad, seguridad y respeto de los establecimientos educacionales y alumnado hacia los profesores podría ser una deuda gigante por considerar, es cosa de mirar como el decreto 67 se ha convertido en el fantasilandia de la educación escolar chilena.

Cada vez son más los casos donde algunos alumnos ascienden al siguiente curso (nivel) a través de este decreto, dicho sea de paso, degradando en insuficiencia, inmadurez y resistencia al esfuerzo académico original por parte de los estudiantes.

Estamos frente a una situación que subyace a la mediocridad, deficiencia e irresponsabilidad por parte del Ministerio de Educación en Chile, claro, por ahora, un muerto al que nadie desea mirar, por tanto, evaluamos a profesores y motivamos su Evaluación Docente con dinero, sin embargo, el alumnado entra sin filtro (en términos generales) al sistema escolar chileno bajo la mera definición de educación para “todos”, necesitamos que vuelva la selección, no solo la evaluación hacia un profesor, de lo contrario, podríamos tener maestros competentes y alumnos mediocres por doquier.

Por último, me parece que la denominada “Carrera Docente” versa sobre la base de tres errores no forzados:

  1. Pretender a priori que todos los profesores que son evaluados saldrán aprobados, olvidando que existen profesionales que llevan años en el sistema “vagando” por los patios y ejecutando al “ley del mínimo esfuerzo” una y otra vez. ¿Qué se hará con ello en términos concretos sin caer en la relegación de su ejercicio pedagógico?

  2. Chile necesita más profesores. Es sabido que cada vez son más los docentes que abandonan el sistema escolar nacional producto de los vicios y trabas del sistema a lo largo de nuestro país, por tanto, evaluar y dictaminar sin considerar aspectos sociales, históricos y formativos de arrastre irónicamente podrían terminar “sacando” aún más profesores del sistema bajo la idea del “salió mal evaluado”. ¿Qué haremos con este desafío?

  3. La carrera docente contempla una lucha por la competitividad en cada disciplina pedagógica adyacente, en otras palabras, pareciera ser que el foco está puesto exclusivamente en el individualismo y la lucha del “todos contra todos”, olvidando que por definición, la pedagogía es una construcción de elementos humanistas y no solamente metrificables, en otras palabras, podríamos caer en el vicio de pensar que solo por haber aprobado la “Evaluación Docente” un profesor es “experto” en su área de trabajo y disciplina comprendida. ¿Qué rol juega el Estado en todo esto?

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