miércoles 25 de marzo de 2026

Científicos alzan la voz por turismo de lujo en la Antártica: “Es de los ecosistemas más sensibles del planeta”

Científicos que estudian el ecosistema antártico declaran que los viajes de lujo se concentran siempre en los mismos sitios sensibles y que ocurren sin regulación, por lo que se pueden introducir enfermedades, plagas exóticas y perturbar a especies protegidas, en un continente clave para la regulación del clima global.

21 de enero de 2026 - 00:00

Desde Catherine Zeta Jones hasta Nicole Kidman han visitado la Antártica en el último tiempo, ilustrando un boom de turismo de lujo al continente blanco que ha encendido las alertas en el mundo científico. Los académicos explican que la Antártica es uno de los ecosistemas más sensibles del planeta, que además ya está sufriendo graves amenazas por la crisis climática.

Expediciones en cruceros de lujo e incluso en lodges con diseños futuristas con instalaciones de primer nivel y excursiones exclusivas son parte de la experiencia que se ofrece cada vez más.

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El Dr. Elie Poulin dirige el Instituto Milenio BASE que lidera la investigación científica de excelencia sobre ecosistemas antárticos y su protección. El académico alerta que los turistas que desembarcan en el continente sin regulación pueden introducir inadvertidamente especies exóticas como insectos que estén en el equipaje o ropa, y que pueden generar plagas, como ha ocurrido frecuentemente en todo el planeta.

El aumento en la presencia de personas en un lugar que no está habituado a recibirlas también puede introducir patógenos y enfermedades que luego se transfieran entre especies. Esto sin contar el impacto directo y acumulativo sobre el suelo alterando su microbiota y retrasando la recuperación de vegetación, y la perturbación a colonias reproductivas de aves y mamíferos marinos en períodos críticos como la reproducción y crianza de especies protegidas.

“La Antártica es gigantesca pero los lugares más populares son los mismos, por lo que desembarcos, recorridos y actividades se repiten en sitios sensibles, particularmente en la península antártica”, explica Luis Valentín Ferrada, también académico del Instituto Milenio BASE.

“No deberíamos asumir un aumento continuo del turismo ni la concentración de visitas en los mismos sitios sensibles. En cambio, debería exigirse límites estrictos de visitantes y operadores, una regulación basada en evidencia científica, bioseguridad obligatoria y fiscalizable, y que la protección de la biodiversidad sea el criterio central en cualquier actividad humana en la Antártica”.

Importancia de la Antártica

La Antártica es un continente altamente sensible que además cumple un rol fundamental para la regulación del clima a escala global y sus hielos son el mayor reservorio de agua dulce del planeta.

Los sedimentos marinos y suelos congelados de la Antártica acumulan millones de toneladas de carbono, siendo uno de los principales sumideros del mundo. En sus mares habita el krill antártico, que es la base de la alimentación de ballenas, pingüinos y focas.

Pero también se trata de uno de los lugares del planeta más afectados por el cambio climático debido a su sensible equilibrio. Pérdida masiva de hielo, calentamiento más rápido que el resto del planeta y cambios de salinidad y temperatura del océano ya están afectando visiblemente a las especies y el ecosistema.

Así, junto con llamar a fortalecer el control, bioseguridad y monitoreo en la Antártica para reducir los impactos locales, los académicos también hacen un llamado más profundo a seguir avanzando en el desafío central de reducir emisiones y frenar los procesos que están transformando aceleradamente el continente.

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