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Por disminución crítica de pingüinos en Isla Magdalena llaman a regular el turismo y capacitar a guías y visitantes
Turismo y pingüinos magallánicos en Isla Marta e Isla Magdalena. Foto: Conaf

Por disminución crítica de pingüinos en Isla Magdalena llaman a regular el turismo y capacitar a guías y visitantes

Por: María del Mar Parra | 18.01.2026
De las más de 45 mil parejas de pingüinos magallánicos en la Isla Magdalena hoy solo quedan entre 6 mil y 18 mil. Guardaparques y veterinarias llaman a considerar medidas como el límite de visitantes u otras para evitar estresar aún más a la colonia. La isla es de los pocos lugares donde turistas pueden caminar en medio de la colonia.

Caminar entre pingüinos magallánicos en Isla Magdalena es una de las experiencias turísticas más destacadas que se pueden hacer desde Punta Arenas. Pero ahora la drástica disminución en el número de pingüinos ha levantado alertas sobre el impacto que puede tener el turismo en una colonia que ya está sufriendo cambios importantes.

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En esta isla yace la colonia visitable más grande del pingüino magallánico en Chile. Según los censos periódicos que se hacen, la colonia ha pasado de tener entre 40 mil y 50 mil parejas en 2011, a entre 18 mil y 6 mil en la actualidad.

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“Es una disminución crítica, llama mucho la atención y las razones para esto son multifactoriales, pero es necesario conducir más investigaciones y monitorear de cerca y a largo plazo esta colonia para entender más y tomar medidas”, explica la veterinaria Claudia Godoy, que trabajo junto a Conaf en los censos de pingüinos en la isla.

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Pingüinos y amenazas

Godoy explica que la reducción en el número de pingüinos también se ha detectado en otras colonias de la región de Magallanes. Al tratarse de una especie migratoria, relata que son muchas y diversas las amenazas a las que se enfrenta en su camino. Menciona por ejemplo la falta de alimentos por la pesca a gran escala, la contaminación del agua por derrames de petróleo y los brotes de enfermedades.

También comenta que en la isla misma han ocurrido fluctuaciones como cambios en la distribución de especies depredadoras y eventos de La Niña y El Niño cada vez más extremos por la crisis climática, que enfrentan a los pingüinos a períodos de sequía e inundaciones que provocan la muerte de polluelos.

Se ha detectado además un aumento en las colonias de pingüinos magallánicos del lado argentino, sugiriendo que estas aves están prefiriendo esos lugares por sobre la Isla Magdalena u otras colonias del lado chileno.

Pero el turismo también puede afectar a los pingüinos, según explica Godoy, que relata estudios que han demostrado que el turismo puede provocar cambios en la conducta del ave, abandono de nidos y otros efectos relacionados con el aumento del estrés.

Turismo en Isla Magdalena

A diferencia de otros lugares, como el archipiélago de Humboldt o las pingüineras de Puñihuil en Chiloé, los pingüinos de Isla Magdalena no se pueden avistar desde embarcaciones debido a las condiciones climáticas, por lo que los turistas ingresan a la isla y caminan en un sendero rodeado de pingüinos. Por estas mismas condiciones, muchas veces todos los barcos logran bajar al mismo tiempo, en una ventana de buen clima.

Cristóbal Sepúlveda Concha trabajó como guía turístico en la isla y comenta que, entre fines de septiembre y marzo, cuando hay pingüinos, la isla recibe un promedio de 500 visitas al día fácilmente. Esto, combinado con las condiciones del sendero hacen casi imposible mantener una distancia que no genere daño en los pingüinos, según denuncia. Esto considerando que los pingüinos van a la isla a reproducirse, por lo que se está afectando una función vital y clave para la subsistencia de la colonia.

A pesar de que Conaf ha tomado algunas medidas, como instalar letreros informativos, ejecutar planes de monitoreo y realizar capacitaciones a guías turísticos y agencias, en opinión de Godoy se podría regular más el turismo limitando la cantidad de personas por día o generando otras medidas en diálogos participativos con agencias, guías y guardaparques de Conaf.

“No es lo mismo el turismo en una colonia sana con 50 mil parejas que en una colonia que ha visto una reducción de su población y que seguramente está más expuesta a condiciones de estrés”, concluye.

Para Cristóbal Sepúlveda también se podría regular el número de personas que pueden estar en la colonia a la vez, aumentar la distancia mínima de observación, reducir el tamaño del sendero y establecer un solo mirador elevado para que las personas no circulen por largo rato en la colonia.

Menciona experiencias de turismo responsable en otras colonias como la de la Reserva Natural Pingüino Rey en Tierra del Fuego, donde se instauraron estrictas reglas de observación y la población incluso ha aumentado.

“Si esta colonia sigue la misma dirección que en los últimos años, va a desaparecer dentro de poco y con eso van a desaparecer también cientos de puestos laborales, afectando gravemente la economía de la Región de Magallanes”, concluye.