Primer año de Sichel en Ñuñoa: Lo bueno, lo malo, lo feo y lo más feo
El primer año de la nueva administración de derecha en Ñuñoa, con Sebastián Sichel como alcalde, deja un balance que vale la pena mirar con calma y, sobre todo, con hechos. No se trata de caricaturas ni de etiquetas, sino de evaluar resultados, decisiones y consecuencias municipales que ya están a la vista.
Desde el Concejo vemos el día a día. Vemos los aciertos, las dificultades, las contradicciones y los costos. Y lo que ha ocurrido en este primer año muestra luces, sombras y señales que merecen discusión pública. Aquí, el orden más claro para hacerlo: lo bueno, lo malo, lo feo (y lo más feo).
LO BUENO
1. Energía humana y empuje al iniciar la gestión
La administración arrancó con energía: presencia constante en terreno, ritmo intenso y un mensaje claro de movimiento. El municipio sintió el empuje. Hubo convocatorias, reuniones, anuncios y visibilidad. Esa fuerza inicial ayudó a instalar prioridades y a marcar el sello de un alcalde decidido a ser protagonista.
2. Equipos con experiencia.
El ingreso de profesionales con trayectoria dio cierta estabilidad a áreas sensibles. Hubo intención de ordenar estructuras, reforzar equipos y sostener el ritmo político con capacidad técnica. Aunque esa solidez se ha ido tensionando con rotaciones y controversias, el punto de partida fue positivo.
3. Recaudación de recursos municipales
Uno de los mayores aciertos. Se impulsaron medidas para aumentar ingresos, ordenar cobros y fortalecer la estructura financiera del municipio. En tiempos de alta demanda social y presupuestos limitados, eso es un aporte real para la autonomía económica de la comuna.
4. Despliegue comunicacional
No hay duda: Sichel posicionó a Ñuñoa en la agenda pública. Tuvo presencia permanente en redes, prensa y debates. Un activo político relevante, que puede ser útil si se alinea con resultados concretos.
LO MALO
1. Expectativas incumplidas en seguridad, aseo y obras.
La sensación de inseguridad sigue al alza. No es solo percepción: las cifras de organismos como la Fiscalía muestran tendencia creciente en delitos de connotación social y denuncias formales (+21%). Este punto, que tocó directamente la promesa central del alcalde, continúa siendo el principal desafío no resuelto.
En paralelo, la comuna mantiene problemas cotidianos sin resolver, como el aseo de calles y el retiro de basura; y obras anunciadas que no llegan a puerto: Plaza Bunster, el Polideportivo y otras iniciativas que han quedado demasiado tiempo a medio camino. El diagnóstico es claro: el ritmo de la palabra va por delante del ritmo de la ejecución.
2. Un estilo de conflicto permanente, que deteriora la gestión
La convivencia interna se volvió áspera. No se trata de discrepancia política normal, sino de un modo de relación que ha dañado confianzas, bloqueado cooperación y absorbido demasiada energía municipal. Funcionarios, dirigentes vecinales y concejales lo han experimentado de primera mano: más tensión que colaboración, más fricción que soluciones. Y eso se nota.
3. Desequilibrio territorial en prioridades
En este primer año ha sido evidente la concentración de visibilidad y recursos en zonas más mediáticas como Plaza Ñuñoa y Barrio Italia, mientras sectores residenciales —en especial el sur de Ñuñoa— ven menos atención y menos presencia municipal efectiva.
4. El caso parquímetros
La concesión de estacionamientos terminó convertida en uno de los episodios más complejos del año. El contrato enfrentó rechazo ciudadano, dificultades normativas y finalmente una instrucción de invalidación por parte de la Contraloría General de la República.
5. Fondos municipales sin continuidad histórica
Organizaciones tradicionales quedaron fuera de la entrega de recursos que históricamente habían recibido, sin una explicación clara en criterios ni metodología. Ampliar la base puede ser positivo, pero sin transparencia, el resultado se vuelve confuso e injusto.
6. Una comparación constante con el pasado
Después de un año, la gestión sigue recurriendo con frecuencia a la crítica sobre la administración anterior y sobre lo que llama el “FA/PC” (Frente Amplio y Partido Comunista). Es natural que existan diferencias políticas, pero cuando la narrativa del contraste se vuelve permanente, se pierde foco en la gestión presente. Ñuñoa necesita resultados más que comparaciones.
LO FEO
1. Vínculo con inmobiliaria Fundamenta
Los aportes de campaña de un ejecutivo de constructora ligada a Fundamenta, empresa hoy bajo escrutinio público por posibles casos de corrupción, generan una preocupación legítima. La relación entre financiamiento político y decisiones urbanas delicadas exige máxima cautela y transparencia.
2. Aumento de operadores políticos y horas extras millonarias
El discurso de campaña apuntó a reducir operadores políticos y cantidad de funcionarios. El primer año mostró lo contrario: No disminuyó la cantidad de funcionarios, llegaron personajes ligados a los partidos de la derecha, más gasto y contratos sensibles. A eso se suma la reposición del pago de horas extras a directivos con sueldos millonarios. Una señal difícil de justificar.
3. Trampolín electoral: la comuna como medio, no como fin
Quizás el aspecto político más delicado es la evidente intención de utilizar Ñuñoa como plataforma electoral para una ambición mayor. No es una especulación: es algo que se comenta abiertamente en círculos internos de confianza del propio alcalde.
Esto se condice, como recordarán, con el hecho de que Ñuñoa terminó siendo la 3ra opción del alcalde, luego de haber buscado, sin éxito, candidaturas en Santiago Centro y Providencia. La comuna no puede transformarse en premio de consuelo ni en escalón hacia otra ambición.
LO MÁS FEO
Querella por presunta manipulación de datos informáticos
Lo más grave del año fue la judicialización interna del municipio. Como forma de amedrentamiento contra quienes tienen el rol de fiscalizarlo, el alcalde presentó una querella penal contra un concejal basada en antecedentes cuya autenticidad hoy está en cuestión. Ante eso, presenté una querella criminal por denuncia calumniosa y falsificación de datos informáticos y documentos públicos, la cual fue admitida por tribunales y seguirá su curso investigativo durante 2026.
Cruzar ese umbral no es parte normal de la política: es un riesgo institucional serio, porque pone en tela de juicio la probidad de las autoridades municipales.
PROPUESTAS PARA RECUPERAR ÑUÑOA
Un balance crítico tiene sentido si contribuye a construir alternativas. Estas son medidas posibles y necesarias para recuperar ritmo, legitimidad y estabilidad municipal:
1. Transparencia inmediata y verificable.
Publicación automática y oportuna de vínculos sensibles, contratos, actas, etc. Información accesible sin barreras.
2. Reequilibrio territorial.
Plan de inversión con foco en zonas históricamente rezagadas: seguridad, áreas verdes, aseo y obras concretas en villas y barrios postergados.
3. Participación vecinal activa en decisiones estratégicas.
Incluir la voz de los afectados en decisiones relevantes para la comuna y el día a día. No se debe tener miedo al involucramiento de la comunidad y organizaciones, quienes están acostumbradas a opinar.
4. Reconstruir la relación institucional interna.
Mesas de trabajo permanentes con funcionarios, Concejo y organizaciones sociales, para ordenar el diálogo y bajar el nivel de fricción.
5. Disciplina en proyectos y compromisos.
Menos anuncios, más cierres de obra. Fechas reales, cumplimiento verificable.
6. Mantener la energía inicial, pero con foco comunitario.
La fuerza política del comienzo debe transformarse en estrategia territorial y resultados concretos.
CONCLUSIÓN
El primer año del alcalde Sichel tuvo un comienzo vigoroso, pero terminó marcado por tensiones, contradicciones y conflictos que Ñuñoa no debe seguir repitiendo. Hay espacio para corregir y hay oportunidades ciertas para hacerlo, si el foco vuelve a donde debe estar: resultados, transparencia y servicio público.