Descentralización: Avances reales y desafíos pendientes
Esta semana se publicó en el Diario Oficial el Reglamento que habilita la elaboración y aprobación del Plan Regional de Ordenamiento Territorial (PROT) a los gobiernos regionales. Con esto Chile da un paso decisivo hacia una descentralización efectiva, entregando a las regiones el liderazgo en la planificación territorial.
Ese hito tendrá un impacto directo en la forma en que se organizan las regiones, haciendo dialogar las áreas urbanas y sus planes reguladores con las zonas productivas, de conservación, industriales o de protección medioambiental. Además, integra en su alcance los efectos del cambio climático para un uso adecuado de los recursos y reglas para una localización de actividad productiva responsable.
Estos planes van a brindar certeza para la toma de decisiones públicas y privadas, fortaleciendo la autonomía territorial y asegurando que el crecimiento de nuestro país se planifique desde y para las regiones.
La aprobación de este reglamento trae nuevamente al centro del debate las medidas de descentralización que se encuentran vigentes o pendientes.
La descentralización solo es posible con acciones concretas
El reglamento del PROT aumenta el poder de los gobiernos regionales a lo largo del país, dotándolos de lineamientos y acciones pensadas a 30 años y que entienden en su metodología de elaboración e implementación, la importancia de la coordinación de actores y la inmensa diversidad que existe dentro de cada región.
En esa línea, hubo otros avances significativos en esta gestión en materia de descentralización. Uno de los más relevantes en justicia territorial, fue la implementación del Royalty Minero. Gracias a este impuesto que es aplicado a la gran minería, se generó una de las mayores inyecciones de recursos al sistema de financiamiento municipal desde el retorno a la democracia.
El royalty permitió que comunas como Andacollo, Catemu, Cabildo, Tierra Amarilla y Coltauco tuvieran un alza de más del 25% de sus presupuestos. Esto incentivó iniciativas en materias de seguridad, como la adquisición de vehículos en Frutillar; apoyo a la tenencia responsable de mascotas, con la clínica veterinaria de Peumo; en salud, con la Clínica Médica y Dental móvil en Chañaral o la compra de ambulancia para el CESFAM de Mostazal, dentro de muchas otras iniciativas en 309 comunas del país.
También destacamos la constitución de las primeras siete Áreas Metropolitanas, acción que promueve un modelo de gestión que tiene por objeto reducir la desigualdad urbana y garantizar un crecimiento equilibrado, planificado e integrado de las grandes ciudades del país. Esta designación permite competencias como coordinar y articular la relación del gobierno regional con otros órganos de la administración central del Estado.
Otro avance importante fueron las Políticas de Zonas Extremas y Zonas en Desarrollo, que les dan carácter permanente a los planes especiales antes desarrollados, entendiendo que la tarea no se agota en 10 años. Estos planes reconocen las particularidades de los territorios más australes y aislados del país, que requieren de un esfuerzo extra del Estado por avanzar en cerrar las brechas existentes en materia de desarrollo social, infraestructura, servicios básicos y fomento productivo.
Así, se facilita la generación de estrategias integradas para que el Estado esté presente en la vida de las personas que habitan estas áreas. Hoy las regiones de Magallanes y Aysén ya cuentan con sus nuevos planes vigentes, y se espera que pronto también se sumen Arica, Tarapacá y la provincia de Palena y comuna de Cochamó en la región de Los Lagos.
Un camino que debe continuar
Todas estas políticas vinculadas al desarrollo territorial deben ser consideradas en la elaboración de los PROT. Los gobiernos regionales serán los responsables de que esta integración sea la más adecuada, considerando procesos participativos y evitando generar a futuro problemas mayores, como las “zonas de sacrificio”.
La responsabilidad siempre debe estar puesta en mejorar las condiciones de vidas de las personas que habitan cada rincón de nuestro extenso país y seguir avanzando en la desafiante tarea de la descentralización, como una tarea continua de Estado que no puede ser interrumpida por los vaivenes de los cambios de administración ni estar mediada por las opiniones personales de la autoridad de turno.