jueves 30 de abril de 2026

Problemas de salud mental bajan a 12,7% en Chile pero brecha de género persiste: 17,8% en mujeres y 7,3% en hombres

El Termómetro de la Salud Mental Achs-UC registró la menor tasa de problemas desde 2020, pero reveló una persistente desigualdad entre mujeres y hombres. La ansiedad afecta al 25,8% de la población y la soledad alcanza al 26,6% en adultos de 30 a 39 años.

26 de mayo de 2025 - 23:00

En su undécima edición, el Termómetro de la Salud Mental Achs-UC reportó un descenso significativo en los problemas generales de salud mental en la población adulta urbana de Chile.

Según los datos recopilados entre el 26 de marzo y el 10 de mayo de 2025, solo el 12,7% de los encuestados presenta síntomas que sugieren un trastorno de salud mental, lo que representa una caída de más de 21 puntos porcentuales desde el peak de 34,6% en julio de 2020.

Este avance ha sido más notorio entre los hombres, cuya prevalencia bajó del 14% en noviembre de 2024 al 7,3% en esta ronda.

En las mujeres, en cambio, el descenso fue de apenas dos puntos, quedando en 17,8%. Esta brecha de género ha sido consistente en todas las mediciones y se reproduce también en indicadores específicos como la ansiedad, el insomnio, la soledad y la percepción de apoyo social.

Soledad, ansiedad y depresión: El malestar persistente en mujeres y jóvenes

Pese a la baja en los problemas generales, otros indicadores clave muestran un estancamiento o incluso un alza.

Un 25,8% de los encuestados presenta síntomas moderados o severos de ansiedad, cifra que aumentó en 0,6 puntos respecto a noviembre pasado.

La ansiedad afecta al 35,5% de las mujeres, frente a solo el 13,4% de los hombres. Entre quienes tienen insomnio, esta brecha se amplía aún más: 35,5% de las mujeres con insomnio presentan ansiedad, comparado con 13,4% de los hombres en la misma situación.

En cuanto a la depresión, el promedio nacional fue de 13%, con una diferencia marcada entre géneros: 19,5% en mujeres y 6% en hombres.

Además, un 47% de quienes tienen síntomas severos dijo que estos problemas les dificultaban en gran medida trabajar, atender su casa o relacionarse con otras personas.

La soledad también ha ido en aumento: el 19% de los encuestados declara sentirse frecuentemente excluido, aislado o sin compañía, tres puntos más que en abril de 2024.

El grupo más afectado es el de 30 a 39 años, donde el 26,6% manifiesta sentirse solo. Le sigue el grupo menor de 29 años (20,9%). Este mismo grupo (30–39 años) muestra también la menor satisfacción laboral y mayores síntomas depresivos.

El grupo de 30 a 39 años requiere especial atención: enfrentan simultáneamente mayor soledad, menor satisfacción laboral y más síntomas depresivos”, afirmó Paulina Calfucoy, gerenta de Asuntos Corporativos de la Achs.

Además, un 10,4% de los encuestados reportó un bajo nivel de apoyo social percibido, lo que marca un alza de casi tres puntos respecto a noviembre de 2024.

Este problema afecta más a mujeres (11,4%) que a hombres (9,3%), y es uno de los factores que más se asocia al riesgo de desarrollar problemas tanto de salud física como mental.

Trabajo y estilo de vida: Protectores y riesgos que influyen en la salud mental

El informe confirma que tener empleo sigue siendo un factor protector. Solo un 13% de quienes tienen trabajo muestran síntomas depresivos moderados o severos, mientras que la cifra sube al 23% entre los desempleados y a un 20,8% en quienes están fuera de la fuerza laboral.

La satisfacción laboral alcanza un 77,9% entre los ocupados, llegando incluso al 81,2% en quienes realizan teletrabajo.

Sin embargo, no todo es positivo en el mundo laboral. El 2,3% de las personas ocupadas presenta un alto nivel de agotamiento emocional por su trabajo (CBI), con una diferencia significativa entre mujeres (3,2%) y hombres (1,6%).

Respecto al estilo de vida, un 8,6% sufre insomnio moderado o severo, proporción que ha bajado respecto a años anteriores, pero que sigue afectando tres veces más a mujeres (13%) que a hombres (3%).

El sedentarismo afecta al 27,7% de la población, con un 33% en mujeres y un 22% en hombres. Además, el 10,1% de los encuestados muestra un consumo problemático de alcohol, lo que implica un alza respecto a la medición anterior y es más común en hombres (11,9%) que en mujeres (8,4%).

El estudio también muestra que la percepción de factores externos como la delincuencia, el crimen organizado, la situación económica y los cambios sociopolíticos son considerados como estresores relevantes por entre un 40% y un 60% de la población, lo que da cuenta del entorno de alta tensión en el que se desarrolla la vida cotidiana.

Luces de avance, pero señales de alerta

Esta medición entrega buenas noticias en cuanto a la baja general de problemas de salud mental, especialmente en hombres.

No obstante, los datos también dejan claro que persisten desafíos estructurales, sobre todo en mujeres, jóvenes adultos y personas sin redes de apoyo.

La soledad, la ansiedad y la depresión siguen presentes de forma significativa, y los factores de estilo de vida y laborales siguen teniendo un fuerte impacto.

Como resumió Daniela Campos, jefa de Riesgos Psicosociales de la Achs: “Si bien los problemas generales han disminuido, la alta interferencia de los síntomas en la vida cotidiana, especialmente en mujeres, muestra que la salud mental debe seguir siendo una prioridad”.

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