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Baja natalidad: La amenaza no es un cambio sociodemográfico, es el autoritarismo

Baja natalidad: La amenaza no es un cambio sociodemográfico, es el autoritarismo

Por: Daniela López | 02.04.2025
La verdadera amenaza no es la autonomía de las personas y la diversidad de familias en Chile. La verdadera amenaza es que se use esa realidad como excusa para restringir libertades, imponer control autoritario y decidir por otros. Frente a esa ofensiva, el deber del Estado es claro: construir políticas basadas en evidencia, orientadas al bienestar y comprometidas con la libertad.

Durante los últimos años, la baja natalidad ha sido utilizada por sectores de derechas ultraconservadoras y libertarias, en Chile y en el mundo, como argumento para justificar políticas que restringen derechos, debilitan libertades y buscan reinstalar un modelo social ultraconservador.

Bajo la aparente preocupación por las cifras demográficas, se intenta imponer una única forma legítima de familia, de sexualidad y de maternidad, a través de medidas que suprimen la autonomía de las personas y restringen la posibilidad de elegir libremente sus proyectos de vida.

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Esta ofensiva política no es aislada ni nueva. En Estados Unidos, por ejemplo, durante la primera administración de Donald Trump y su segunda campaña1 se difundieron discursos que vinculaban la preservación de los valores nacionales con la necesidad de combatir un supuesto “declive reproductivo”2 y de decadencia asociado a las “Lady Cats”. En Argentina, Javier Milei ha quitado el financiamiento de programas de derechos reproductivos y desmantelando instituciones clave para la crianza y el cuidado3.

En Chile, José Antonio Kast ha manifestado la misma postura4 y ha propuesto condicionar beneficios sociales a la estructura matrimonial5. Asimismo, el diputado Johannes Kaiser ha expresado posiciones que cuestionan derechos fundamentales de las mujeres, como el voto, la autonomía sexual y reproductiva, enmarcando su discurso en una retórica abiertamente antifeminista6. En todos estos casos, la baja natalidad es utilizada como para hacer avanzar una agenda autoritaria y conservadora que suprime libertades principalmente de las mujeres.

La transformación sociodemográfica en Chile ha ampliado derechos y libertades, permitiendo mayor autonomía reproductiva y redefinición familiar. Sin embargo, la caída de la natalidad, la crisis de cuidados, la soledad -en cada vez más sectores jóvenes y mayores de la población- y la pobreza de cuidado, son crisis que no son inherentes al cambio demográfico, sino que evidencian un modelo de desarrollo agotado que no se ha modernizado para acompañar una sociedad que cambió hace décadas.

El Chile de ayer y de hoy no es ni ha sido un país homogéneo. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE, 2020) el 75% de los nacimientos ocurren fuera del matrimonio; los hogares unipersonales llegan al 21,8% (CENSO, 2024) y los hogares monoparentales, en su mayoría liderados por mujeres, representan el 47% del total (INE, 2022).

Además, el tamaño promedio del hogar ha disminuido de 4 personas en 1992 a 2,8 en 2024 (CENSO), y la tasa de matrimonio es la más baja en cien años. Estas transformaciones evidencian una sociedad que ha ido cambiando, que elige con mayor libertad cómo vivir, cómo criar y cómo organizar sus vínculos, sin estar atada a un único modelo familiar excluyente.

Efectivamente la tasa global de fecundidad ha descendido a 1,16 hijos por mujer (INE, 2023) en Chile, pero esta reducción responde a múltiples factores estructurales, muchos de ellos asociados a avances sociales. Entre ellos, la disminución sostenida del embarazo adolescente (seis veces menos en 23 años), el acceso a métodos anticonceptivos y un ejercicio más efectivo de libertad reproductiva. Según datos del Ministerio de Salud, entre 2015 y 2023, los procedimientos de esterilización aumentaron un 54% en mujeres y un 887% en hombres (vasectomías).

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Sin embargo, también existen factores críticos que se expresan en crisis sociales: la postergación o renuncia a la maternidad deseada debido a la precariedad laboral, la falta de derechos sociales, la falta de corresponsabilidad y de políticas de tiempo y cuidado. La edad promedio para tener el primer hijo subió a los 30 años, y la Encuesta Bicentenario 2024 muestra que la principal razón para no tener hijos es la dificultad de conciliar crianza y desarrollo profesional.

Esta situación también afecta a los hombres, aunque con menor visibilidad porque los estereotipos de género también los limitan al de principal provedor familiar. Diversos estudios documentan que, en Finlandia7, los hombres que se convierten en padres antes de los 25 años ganan, a los 50, un 6,4% menos que aquellos que postergan la paternidad, aun controlando variables familiares y socioeconómicas.

Asimismo, en Estados Unidos8 solo el 30% de los hombres del quintil de menores ingresos tiene hijos, frente a más del 70% en el quintil superior. Estos hallazgos muestran que, para muchos hombres, la paternidad no es una opción que se puedan permitir al percibirla como una responsabilidad que se vuelve inalcanzable sin condiciones materiales, tiempo y mayores expectativas sociales paternidad activas y corresponsables.

Frente a este diagnóstico, las derechas conservadoras y libertarias insisten en la misma receta: imponer un modelo único de familia, mediante políticas como subsidios condicionados al matrimonio heterosexual, beneficios restringidos a este modelo único de familia, retroceder en el acceso a la salud reproductiva y estigmatizar a quienes optan por otras formas de vida. Donde se han implementado estas políticas –como en Rusia, Polonia o Hungría –no se ha revertido la tendencia demográfica, y se han agravado la desigualdad, la violencia y a fractura social.

En contraste, países como Francia, Suecia o Estonia han abordado el cambio demográfico a través de políticas basadas en el bienestar, la corresponsabilidad y la universalidad. Suecia, por ejemplo, garantiza 480 días de licencia parental compartida, incentivos económicos y una red de cuidado infantil de alta calidad, lo que permite que la decisión de tener hijos e hijas se tome en mayores grados de libertad.

Francia promueve asignaciones familiares, jardines infantiles públicos y protección del empleo parental. Estas experiencias demuestran que no se trata de imponer un modelo único de familia, sino de crear las condiciones para que todas las personas puedan elegir libremente cómo y cuándo formar una familia.

Cabe destacar que defender la diversidad de familias no implica estar en contra de la familia tradicional. Por el contrario, se trata de garantizar que todas las formas de organización familiar cuenten con el apoyo y la protección necesarios para prosperar. El Estado debe asegurar que cualquier persona que desee formar una familia, ya sea en el formato tradicional o en otras configuraciones, pueda hacerlo con la certeza de contar con las mejores condiciones de vida y bienestar.

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Chile puede avanzar en esa dirección. Nuestra esperanza de vida, que alcanza los 81,4 años –la más alta de América Latina (INE, 2023)–, debe ir acompañada de políticas que hagan sostenible ese logro: prevención a la dependencia, promoción a la autonomía, un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, protección social fortalecida, vivienda temprana y accesible, y una reorganización del tiempo y del trabajo que ponga la vida en el centro. No basta con enunciar la importancia de la familia; es imperativo sostenerla con políticas públicas serias y universales.

La verdadera amenaza no es la autonomía de las personas y la diversidad de familias en Chile. La verdadera amenaza es que se use esa realidad como excusa para restringir libertades, imponer control autoritario y decidir por otros. Frente a esa ofensiva, el deber del Estado es claro: construir políticas basadas en evidencia, orientadas al bienestar y comprometidas con la libertad. No una libertad como guerra se sexos, sino una libertad compartida entre las personas, hombres y mujeres. Porque no hay desarrollo sin bienestar universal, y no hay bienestar sin libertad.

Referencias

1 https://www.goodmorningamerica.com/wellness/story/trump-birth-control-contraception-115612508

2 “The Trump Administration’s Approach to Reproductive Rights”, The New York Times, 2018.

3 https://elpais.com/argentina/2024-12-03/milei-deja-a-argentina-sin-politicas-estatales-de-control-de-natalidad-y-de-salud-sexual.html

4 https://x.com/joseantoniokast/status/1904678477153828899

5 https://www.duna.cl/tema-del-dia/2017/10/16/tras-la-afirmacion-de-jose-antonio-kast-estas-de-acuerdo-con-que-el-estado-promueva-solo-el-modelo-tradicional-de-familia/

6 Los dichos misóginos de los que Johannes Kaiser se arrepiente en busca del voto femenino

7 “Why Are Fewer Young Men Having Children in Finland?” (Remes, Hiilamo y Timonen, 2022)

8 “The Economics of Fatherhood and Childlessness Among Low-Income Men” (Bertrand, Kamenica y Pan, 2023)