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Los problemas de consumir proteínas en exceso: Puede impactar la salud cardiovascular, renal y ósea
La proteína animal es un macronutriente compuesto por 20 aminoácidos en combinaciones variables, siendo nueve de ellos considerados esenciales, y dado que el cuerpo humano no puede producirlos, la podemos hallar en el consumo de carne, pollo, pescado, productos lácteos o huevos.
En los últimos años se han vuelto populares las dietas hiperproteicas, propulsadas por tendencias de alimentación preocupadas por la pérdida de peso y el aumento de la masa muscular.
Sin embargo, la nutricionista, Ana Paula Guerrero, comentó a El Mostrador que el consumo que sobrepasa los 2.5 gramos por kilogramo de peso corporal podría aumentar de manera significativa el riesgo de padecer enfermedades renales y cardiovasculares.
“Si bien las proteínas son esenciales para el mantenimiento de la masa muscular y diversas funciones corporales, su consumo excesivo puede traer consecuencias negativas para la salud”. “Es fundamental educar a la población sobre la ingesta adecuada de proteínas y evaluar los requerimientos de forma personalizada”, añade.
En riesgo
Las personas con enfermedades renales preexistentes, diabetes, hipertensión y afecciones cardiovasculares, así como adultos mayores y deportistas que consumen altas dosis de suplementos proteicos sin tener una supervisión médica, resultan más vulnerables a los efectos adversos de un consumo elevado de proteínas animales.
De acuerdo a la nutricionista, las señales de alerta que evidencian un consumo excesivo de proteínas son: fatiga persistente, deshidratación, problemas digestivos, mal aliento, dolor en las articulaciones, alteraciones en los niveles de colesterol y presión arterial.
Con el fin de difundir una alimentación saludable y equilibrada, Guerrero sugiere añadir fuentes vegetales de proteínas, las cuales aportan fibra, vitaminas y minerales esenciales.
“Las legumbres, los frutos secos y las semillas son excelentes fuentes de proteína que, además, aportan fibra, vitaminas y minerales esenciales. La clave está en diversificar las fuentes de proteínas y priorizar aquellas que contribuyen a la salud general del organismo”, sentenció.
Proteínas sostenibles
De acuerdo a la ONU, en 2030 la población mundial llegará a la cifra de 8.600 millones de personas. En este escenario, es importante abordar el reto alimentario realizando cambios en las dietas.
Actualmente, la principal fuente de proteínas proviene de los animales, entonces, un aumento en la demanda significaría un crecimiento del consumo de productos cárnicos de un 40% en los próximos 20 años.
Esta mayor demanda grafica la urgencia de asegurar la sostenibilidad de la cadena alimentaria, no solo mediante procesos más eficientes, sino también identificando nuevas fuentes proteicas para el desarrollo de una economía más competitiva, sostenible e integradora.
Ante este escenario, son muchos los desafíos a los que se enfrenta la industria y el sistema agroalimentario en general.
Las principales líneas de investigación y desarrollo se enfocan en buscar alternativas sostenibles a partir de nuevas fuentes de proteínas de origen vegetal (quinoa, cáñamo), biotecnológica (microalgas, levaduras), de origen animal (insectos) e incluso fuentes más incipientes como los cultivos celulares.