Esta caída, sostiene, “genera que los resultados que vemos hoy en el sistema de AFP no se consiguieron privilegiándose con estas tasas” que, recalca, “no se van a volver a repetir en el sistema financiero”.
Proyecciones aún peores
De hecho, dice, “la proyección que hacen las propias autoridades del sistema de pensiones”, apunta a una “rentabilidad en torno al 4%, 3%”.
En la última década, “entre el 2020 y 2024 incluso tenemos un saldo negativo”, ilustra al tiempo que detalla que si una persona ahorró “en los 80’, ese ahorro se rentabilizó al 12%, en los 90’ esa ganancia pasó a 9,9%, en los 2000 a 5,7%, o sea sigue ganando, pero cada vez menos”.
“Y en década del 2020, entre 2020 y 2024 fue -0,93%, esto con el Fondo C, el único comparable en el largo plazo, porque desde el 2002 tenemos multifondos, ahí el A tiene una rentabilidad, el B otra, y así…”, explica luego.
“Cada vez más va quedando claro que, independientemente de que las personas se puedan mover de fondos, esto no genera un impacto muy grande en los niveles de pensión, vamos a tener cambios, pero es difícil evaluar, hay momentos en los cuales algunos fondos pierden mucho, y otros van ganando, eso va cambiando”, complementa.
Porque, agrega, “tiene que ver con que cada fondo tiene una exposición distinta al riesgo, por ejemplo vimos en tiempos recientes, cómo la renta fija nacional, que es donde está gran parte de los fondos E, tuvo mal comportamiento, entonces va a variar mucho dependiendo de la coyuntura económica”.
“Lo que nos parece, es que al observar esta caída de la rentabilidades, lo que se está discutiendo hoy, como aumento de puntos de cotización, solo va a permitir recuperar esta caída de la rentabilidad, pero no va a mejorar las pensiones futuras”, alerta.
Sistema es insostenible
Cuánto podemos seguir esperando por una reforma de pensiones, cuál debiera ser el “desde” de una reforma de pensiones considerando además la actitud de la oposición, son otras inquietudes que le planteamos a Sáez, quien recalca que “es muy difícil hoy con las fuerzas políticas que existen”.
“No encontramos muchos puntos de acuerdo en relación a esto, salvo, por ejemplo, la importancia de aumentar la contribución en algún punto, pero como veíamos, si aumentamos la contribución, al mismo sistema de cuentas individuales, esto en realidad no va a mejorar las pensiones, sino que sólo nos va a permitir mantener las pensiones actuales por esta caída de la rentabilidad”, aclara.
Lo que, en definitiva, según nuestro entrevistado, es insostenible. “Frente a esta dificultad, lo que ha hecho el sistema político, es ponerse de acuerdo en lo que se le ha llamado la ‘agenda corta’, o el proyecto de ley corto en el cual se mantiene este sistema mediante el gasto público, lo que se conoce ahora como Pensión Garantizada Universal (PGU)”, asevera.
Entonces, “las personas para poder enfrentar los gastos, que aumentan en la vejez", y todas sus necesidades de recursos, "lo que se está haciendo hoy, es recurrir a fondos del Estado mediante la Pensión Garantizada Universal, entonces de una u otra manera, lo que ha estado ocurriendo, es que toma un acuerdo de aumentar los montos de esta pensión, en aumentar su cobertura”.
“Vimos un aumento muy relevante en el gobierno del expresidente Sebastián Piñera, que cambió el Pilar Solidario por este concepto de Pensión Garantizada Universal", recalca.
Y hoy, agrega, "se está poniendo sobre la mesa lo mismo, es decir si no tenemos acuerdo para el cambio de fondo del sistema de pensiones, hagamos una ley corta, mejoremos este sistema, entre comillas solidario de Pensión Garantizada Universal, y alarguemos la vida de este sistema, o mantengamos un tiempo más la operación".
La paradoja, un sistema privado subsidiado por el Estado
Todo esto, "en un contexto en el cual lamentablemente, como vemos, es muy difícil revertir el funcionamiento, el rendimiento que está dando este sistema dentro de la misma lógica de las cuentas individuales”.
“Está toda esta discusión de, si cambia el sistema de AFP no se separa la administración de la inversión, y surgen nuevas instituciones inversoras de fondo”, explica Sáez.
Ahora bien, asegura, “lo más probable es que esta nueva inversora sea propiedad de las mismas compañías de seguro que son dueñas de las AFP, entonces paradójicamente, lo que tenemos hoy es un sistema privado, pero subsidiado por el Estado, porque dentro de las lógicas de las cuentas individuales está que tú no puedes utilizar el aporte de las personas que están haciendo hoy para el pago de pensiones hoy, sino que cada persona lo guarda como en una cuenta de banco hasta que se pensione, y ahí recién lo usa”.
“Entonces”, dice, finalmente “lo que pagan las AFP hoy es sólo 12% de todo lo que se gasta en pensiones”, ese “es el gasto o el aporte que hacen las AFP y compañías de seguros”.