Como segundo elemento, releva “la debilitada imagen que tiene hoy día José Antonio Kast, que es el líder”.
“Y como está debilitada su imagen, sobre todo si lo comparamos con el año pasado, incluso en meses anteriores, creo que eso también le pasa la cuenta un poco al Partido Republicano”, agrega.
No obstante, comenta, “igual hay que entender que estas elecciones son subnacionales, y los líderes locales son lo que prima”, recalca luego.
Un partido "debilitado"
Entonces, asevera, “de momento lo que tenemos es un Partido Republicano, que según lo que vemos en las encuestas, particularmente la encuesta CEP, está debilitado”.
“Sobre todo si lo comparamos con el año pasado, pero el trabajo territorial es tremendamente importante y puede ser algo que con voto obligatorio -que eso está más o menos por verse- puede hacer que el Partido Republicano esté aspectado de una manera que no estamos pudiendo captar en las encuestas”.
Respecto de las decisiones a adoptar, Palma asegura que “reformularse es algo que tiene que venir después de las elecciones municipales, porque las municipales son fuertes predictores de las elecciones legislativas, y también de las elecciones presidenciales”.
Sin embargo, pese a que el post comicios de octubre será de relevancia para medir su impacto en el ciudadano, Palma dice que, “sin duda alguna, los líderes locales tienen que hacer el trabajo de estar en sus territorios para poder captar al electorado al que, en el fondo, están apuntando”.
Fin al “aura de novedad”
Por su parte, Sebastián Rivera, académico e investigador de la escuela de gobierno y administración pública de la Universidad Mayor, asegura que la merma del partido de ultraderecha, puede apuntar a dos razones.
“La primera es una suerte como de mimetización con el sistema político del partido”, asegura antes de profundizar en esta variable, planteando que, “en general en Chile, lo que hemos observado con los partidos nuevos que ingresan al sistema político, es que tienen un aura de novedad, a pesar de que muchos de ellos son formados con dirigentes que tienen algo de experiencia política, y que no son necesariamente rostros completamente nuevos”.
En este contexto, argumenta, “el hecho de que exista una nueva etiqueta, una nueva marca en el sistema político, da la impresión de que ha hecho que algunas personas lo vean con cierto entusiasmo, bajo esta idea de ‘renovar la política’, proponer nuevas caras, y nuevos nombres”.
“Y tengo la impresión de que los altos niveles de identificación comparados que observamos del Partido Republicano en las encuestas anteriores, se deben en parte a eso. Y la baja, la podríamos explicar un poco por lo mismo, porque ya el Partido Republicano deja de ser la novedad que era hace un año, año y medio”, enfatiza.
El conglomerado, complementa, ya tiene representantes y, por lo tanto, hay gente ejerciendo funciones como diputados a nivel local, eso hace que la gente tenga más recursos, más información para poder evaluar la performance y el desempeño de este partido”.
¿Sucumbió a la desconfianza de los partidos?
Paralelamente, releva que “la encuesta ocurre dentro de un contexto también de negociación municipal, durante el trabajo de campo de la encuesta los partidos negociaron sus nombres a las alcaldías, y las gobernaciones, pero en las alcaldía es donde se producen los mayores niveles de tensión, y el Partido Republicano fue uno más en ese en ese juego”.
“Y eso, por lo tanto, hace que la imagen del partido se vea enmarcada dentro de lo que los partidos políticos hacen en todas las elecciones”, dice.
Entonces, agrega, “todo ese aura de novedad, que podría tener el partido hace un año, año y medio, ya deja de existir y es un partido más en el sistema político”.
“Y dado que en el que los chilenos en general tenemos desconfianza hacia los instituciones de representación, mucha desconfianza hacia los partidos políticos, creo que la desconfianza se podría explicar a partir de de aquello”, explica.
Kast a la baja
“La segunda potencial explicación que tengo, es que el sistema político chileno es bien personalista, en general los partidos políticos son más bien organizaciones que se articulan a través de un liderazgo específico tanto a nivel local como a nivel nacional. Por lo tanto, la suerte del partido es un poco la suerte del líder o de este principal rostro”, dice Rivera.
En consecuencia, asevera, “si los partidos políticos van a seguir la suerte del líder, y en este caso la suerte el líder, José Antonio Kast, como lo muestra también la encuesta CEP, ha ido a la baja”, es razonable la merma.
Siguiendo con su análisis respecto del excandidato presidencial y nuevamente aspirante a La Moneda, releva que su “evaluación positiva ha ido a la baja, y la evaluación negativa ha ido al alza, por lo tanto, eso tiene que tener algún efecto de arrastre en términos de que arrastra al Partido Republicano hacia una percepción más negativa”.
“No diría que la encuesta marque mucho el destino del partido en el escenario político actual, lo que la va a marcar va a ser parte de las elecciones municipales, los resultados”, argumenta en una línea similar a la de Palma.
Su futuro está por verse
Y ahí, agrega, “está por verse, creo que van a aparecer encuestas en las próximas semanas respecto de algunos lugares donde el partido está compitiendo, que probablemente hagan que tengamos un poco más de claridad respecto al peso, pero el resultado de las elecciones va a ser el que marque cuál es el peso relativo del partido en el sistema político”.
“Evidentemente, que la encuesta muestre que hay gente menos identificada, algunas personas, particularmente las que apoyan al partido, las que están liderando el partido, lo podrían tomar como una señal de alerta, mi impresión es que no va a cambiar nada hasta el resultado de la elección municipal", insiste.
“Y ese es, probablemente, el gran test del Partido Republicano con miras a la presidencial”, advierte.
Diría, concluye, "que eso puede determinar en mayor medida cuál es el escenario y el peso relativo del partido en el contexto nacional”.
Crédito foto: José Antonio Kast