viernes 03 de abril de 2026

Marejadas están matando 10 playas cotizadas de Chile: Pierden hasta 5,8 metros por año

Marejadas, presión inmobiliaria en las costas, destrucción de dunas y relleno de humedales costeros son algunos de los fenómenos que han hecho casi duplicar la erosión costera desde 2023 hasta la fecha, en playas como Santo Domingo, Hornitos, Reñaca, Los Molles y Pichilemu.

14 de julio de 2024 - 23:00

Marejadas, presión inmobiliaria, destrucción de dunas y relleno de humedales costeros son algunos de los fenómenos erosivos que tienen en riesgo de desaparecer en 10 años a al menos 10 playas de Chile.

Según una actualización de un estudio sobre erosión costera realizado por investigadores del Observatorio de la Costa, el ritmo de la erosión creció exponencialmente incluso duplicándose en algunos casos entre 2023 y 2024.

Uno de los casos más alarmantes es el de Santo Domingo, cerca de San Antonio en la región de Valparaíso, donde la erosión pasó de ser de 1,73 metros por año en 2023, a casi 6 metros por año en 2024.

Algo similar se puede ver en la playa de Hornitos en Antofagasta, donde la erosión pasó de 2,60 metros por año en 2023 a 5,2 metros por año en 2024. Playas como Algarrobo, Concón, Reñaca, Los Molles y Pichilemu registran situaciones similares y profundización de la erosión en el período de un año. Se trata de playas cotizadas por turistas durante la temporada de verano.

Costas sin ley

Según el estudio, esta situación se da por la falta de la protección de aquellos ecosistemas vitales para el equilibrio de las costas, como son los campos dunares y los humedales costeros que se forman en las desembocaduras y estuarios de los ríos.

Al degradarse por la presión de actividades humanas que se dan en la costa, como la extracción de áridos y la construcción de edificios sobre humedales y dunas, estos ecosistemas dejan de cumplir la función de proteger y mitigar fenómenos como las marejadas, que son cada vez más frecuentes y extremos por el cambio climático. Así, las playas del país quedan sin protección frente a procesos erosivos.

Para enfrentar esta situación, desde el Observatorio de la Costa llevan años promoviendo un proyecto de Ley de Costas, donde se defina la zona costera como un espacio que va más allá del borde de la playa, y contempla los ecosistemas que alimentan y protegen las costas.

Carolina Martínez, directora del observatorio e investigadora del estudio, critica que el proyecto de Ley de Costas, presentado por seis senadores en 2022, y que se elaboró con participación de la academia, no ha tenido avance en el Congreso.

“A pesar de que tenemos propuestas de política pública, no ha habido un interés desde el Estado por discutir este tema. Mientras tanto, las playas se siguen perdiendo, y son las comunidades las que sufren las consecuencias de la degradación costera, las implicancias para el turismo, la pérdida de bienes comunes, las inundaciones, los socavones y los daños de infraestructura”, comenta.

Foto: Carolina Martínez.

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