"Me puede traer la carta". "Tiene que escanear el código QR". Esa escena se volvió común con las restricciones del Covid-19 y ahora los delincuentes la están aprovechando para realizar estafas, a través de un gesto tan simple como poner un sticker encima con otro código QR que te redirige a un sitio malicioso, ya sea para desviar pagos, suplantar identidad o extraer datos personales.
Experto
Según explicó César Pallavicini, líder de la Mesa de Ciberseguridad de la Asociación de Empresas Chilenas de Tecnología, Chiletec, “los códigos QR en sí mismos no son inherentemente inseguros, pero pueden ser explotados si se utilizan de manera descuidada o si se generan y utilizan de manera insegura. Hackearlos es muy difícil hacerlo, lo más fácil es manipularlo a través de adhesivos falsos en los restaurantes o bares por ejemplo”.
“El principal riesgo al escanear un código QR es que el usuario cree acceder al QR oficial a través de un adhesivo instalado en la mesa, sin embargo, puede estar ingresando a un sitio falso de propiedad de un ciberdelincuente”, asegura.
QRLjacking
El especialista agregó que “otra vulnerabilidad es la llamada “QRLjacking”, en que los cibercriminales pueden robar la información de los usuarios al momento de escanear un código QR para iniciar sesión en una plataforma que lo requiera, como por ejemplo WhatsApp Web.
Otra, es la llamada rastreo, que permite saber por dónde navega en internet el usuario y conseguir su geolocalización y otra amenaza, puede ser la descarga de malware o inyección de código malicioso que tiene varios riesgos, entre ellos, obtener información confidencial”.