Desde hace años venimos observando que uno de los graves problemas que afecta a una porción importante de los territorios rurales es el despoblamiento y envejecimiento de su población. Parte de nuestro reciente aporte a la publicación “Umbrales Sociales para Chile” de la Fundación Superación de la Pobreza se centra en una propuesta de política pública para fomentar el retorno y arraigo de la juventud a los territorios rurales.
¿Dónde están los jóvenes? Retorno juvenil a territorios rurales
A diferencia de países como España e Italia, donde la problemática del envejecimiento de las áreas rurales ha estado en la agenda de las políticas públicas desde diversos niveles e integraciones desde hace años, en Chile sólo se ha abordado parcial o sectorialmente a través del programa Juventud Rural implementado por el Instituto de Desarrollo Agropecuario INDAP, dependiente del Ministerio de Agricultura. Se trata de un programa con mirada sectorial y enfocada en los jóvenes que se encuentran en el sector rural, pero que no apunta especialmente a buscar el retorno de quienes se hayan marchado, ni a poblar la ruralidad y tampoco a retener a quienes hoy se encuentren desde una mirada multidimensional.
Desde Rimisp proponemos el diseño de una Política Nacional Pro-Retorno de la Juventud a los Territorios Rurales que incluya acciones en aspectos económicos, sociales, culturales y ambientales tales como: Políticas que incluyan real participación de la juventud en las decisiones; Acceso a medios de vida: tierra, agua y otros servicios del ecosistema; Accesibilidad a instrumentos financieros para el desarrollo de proyectos productivos; Accesibilidad a subsidios de vivienda en territorios rurales; Mejoramiento de la conectividad digital y de telecomunicaciones; Promoción o adecuación de carreras profesionales en casas de estudio regionales con foco en el desarrollo de activos bioculturales.
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Sabemos que la democracia es frágil y, precisamente por ello, debemos explorar nuevas formas de revitalizarla y fortalecer el vínculo entre las instituciones y la ciudadanía.
Creemos que la problemática necesita de una intervención comprehensiva y multidimensional, donde el enfoque territorial debería estar al centro. Para desarrollar sus objetivos y políticas de manera integrada e intersectorial y territorializada, es decir pertinente y adaptada a la heterogeneidad de cada territorio del país y sus necesidades y potencialidades, expresada en su identidad sociocultural, su especificidad geográfica, demográfica y económica.
Hoy Chile cuenta con una Política Nacional de Desarrollo Rural que busca mejorar la calidad de vida y aumentar las oportunidades de las personas que viven en el mundo rural. Esta política propone un nuevo paradigma de desarrollo rural, sinónimo de oportunidades y no de atrasos. Lo que antes se relacionaba exclusivamente con agricultura y subdesarrollo, ahora es valorado como un espacio de oportunidades que contiene ciudades pequeñas, espacios poco densos, en un entorno natural, de alta interacción con el mundo urbano y múltiples posibilidades de actividad económica asociada a sus activos locales.
La Política Nacional Pro-Retorno de la Juventud a los Territorios Rurales podría situarse en una región determinada y ser implementado desde el gobierno regional con una articulación en base al traspaso de competencias requeridas con los ministerios de Obras Públicas, de Educación, de Desarrollo Social y Familia, INJUV, FOSIS, CONADI, Ministerio de Agricultura, INDAP, Ministerio de Trabajo, SENCE, Ministerio de Economía, CORFO, SERCOTEC, SERNATUR, Ministerio de Salud, Ministerio de la Mujer, Ministerio de Vivienda, SERVIU. Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones, entre otros.
Gestionando el diseño del programa y su implementación a través de una metodología participativa para co-construir con jóvenes buscando pertinencia territorial y sociocultural. Así como también incluyendo a otros actores del territorio tales como la academia, el sector privado, los municipios y organizaciones sociales con una real articulación público-privada. Levantando una línea base clara para medir impacto de la iniciativa en el mediano plazo para avanzar en replicabilidad y escalabilidad de la iniciativa.