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El Mundial de Fútbol Calle tiene una historia reciente. En 2003, se organizó en Austria por primera vez y Chile ya ha participado de forma consecutiva en sus últimas ocho ediciones. El 2012, en tanto, la selección nacional masculina obtuvo su primera copa en dicha categoría, ante un disputado torneo en Ciudad de México.
Homeless World Cup es el nombre de la fundación creada en 1993 y que ya tiene presencia en más de 70 países. Desde la competencia callejera, busca promover el fútbol como una forma de prevenir y otorgar nuevas herramientas a personas en condiciones de riesgo social, con problemas de drogas, familiares o que hayan vivido en la calle. Talleres, campeonatos y una Copa Chile en curso animan a los jóvenes de diversas regiones a participar.
“Hay cabros metidos en la droga y el alcoholismo y la función que tiene este programa es incentivarlos y que salgan de lo que están. Claramente que funciona. Hay muchos que no estamos en las drogas ni en el alcoholismo pero sí tenemos otros problemas y el fútbol calle nos ayudó muchísimo”, relató Carlos Aguayo, capitán y una de las figuras del equipo masculino.
En Chile, los representantes oficiales del proyecto (Acción Total y Fundación de La Familia, dirigida por Cecilia Morel) despiertan suspicacias. Sobre todo, en cuanto a su enfoque crítico de la desigualdad y los planteamiento valóricos. Sin embargo, son los únicos responsables hasta ahora de la realización de los talleres, que según estudios han potenciado decididamente las habilidades sociales de sus participantes en todo el país.
En la competencia de ayer, el primer turno fue de los varones, que debieron enfrentar a sus rivales de Borsnia Herzegovina, obteniendo un sólido triunfo 5-2 y consolidándose como bicampeones en dicha disciplina. Más tarde, las jugadoras de la selección femenina lograron la difícil misión de ganarle a la escuadra campeona vigente, la selección de México. El partido, lleno de emociones, marcó un estrecho 4-3 a favor de las chilenas.
Para Sara Valjalo, preparadora física de las jóvenes, detrás del triunfo hay un trabajo profesional, con grandes sacrificios de parte del equipo técnico y las jugadoras. “Trabajamos por este resultado, tratamos de tomar todas las herramientas y no dejar nada al azar. Confiamos mucho en las chicas y mi sensación, personalmente, es que el fútbol calle no solo te entrega saber jugar a la pelota, sino que te ayuda a desarrollar valores en las niñas y poder hacer que ellas vuelvan a creer en sí mismas”, comentó.
La competencia de Fútbol Calle busca instalarse como un proyecto social, no solo de formación deportiva. Sin embargo, exige de los pupilos un entrenamiento continuo y entrega profesional que este fin de semana, de cara a la competencia, dio sus frutos. “Cerramos el ciclo de forma maravillosa”, comentó Robert Sandoval, de la selección masculina. “Fueron seis meses de sacrificio y todo valió la pena”, agregó. Emoción compartida por el capitán Carlos Aguayo: “Más que felicidad, es algo inexplicable e inolvidable para nuestras vidas”.
Para Sandoval y sus compañeros, la calle ha sido el escenario protagónico de su pasión por el fútbol. Sin embargo, tal como él reconoce, aún quedan muchos más esperando por saborear el reconocimiento y los triunfos detrás de las puertas que en Chile suelen estar cerradas: “En las poblaciones y en la calle hay muchos talentos a los que muchas veces no se les dan las oportunidades y espero que con este triunfo y lo que logramos se puedan abrir muchas más opciones. Así como nosotros pudimos ganar el mundial, que otros jóvenes también lo puedan hacer y le den esta alegría tan linda a sus familiares, a sus amigos, a la gente que los apoya”.

“A las mujeres que juegan fútbol les da lo mismo lo que digan”
Sara Valjalo, preparadora física de la selección femenina de fútbol calle, entregó algunos detalles de la organización de la competencia en el país. Y es que, además de impartir diversos talleres, sus realizadores organizan una gira que va realizando campeonatos de ciudad en ciudad. “Ahí uno conoce gente, va viendo quiénes son buenos pa’ la pelota y esto empieza a crecer”.
Entre el perfil de los aspirantes se encuentra la desesperanza y el desamparo social. “Personas que se hayan metido en un hoyo y ya no creen en ellos mismos, creen que eso les tocó en la vida, ese es el factor principal. Hay resultados que no te imaginas, muchos tienen unas realidades horrorosas y con el fútbol calle se reencontraron con sus familias, dejaron la droga, y así un sinfín de cosas”, cuenta Valjalo.

“Si llegamos a desear que el fútbol femenino se compita de la misma forma que el masculino, estamos a años luz de que eso pase. Pero sí creo que a las mujeres que juegan fútbol les da lo mismo. Les da lo mismo lo que la gente diga, les da lo mismo lo que la sociedad en general opine o cuánto se les profesionalice, sino que a las que realmente les gusta jugar fútbol lo van a hacer igual y van a entregar todo, independiente de lo que reciban a cambio”, declaró.
Así parece haberlo vivido Denisse Silva, capitana del equipo femenino que cuenta con campeonas mundiales vigentes. “Al despertar hoy con las compañeras, sentimos una felicidad enorme. Había momentos en que todavía no la creíamos”, relató. Silva no tiene problemas para enfrentarse a los prejuicios del fútbol, pero está convencida de que con triunfos concretos la gente va a terminar convenciéndose de que las mujeres también pueden campeonar.
“A mí nunca me ha importado lo que puedan decir, pero obteniendo estos logros un convence a la gente de que, como mujer, uno puede jugar bien el fútbol y representar muy bien a un país y eso quedó demostrado ayer”, recalcó. Tal como sus compañeros, la capitana no olvida el valor de las canchas donde comenzó a jugar: “Uno aprende mucho en la calle, a jugar bien con el balón, a sentir lo que hace o la camiseta que uno viste”. En adelante, desde su experiencia, Silva piensa dedicarse a impartir talleres de fútbol calle para compartir con otros lo aprendido.
Por su parte, el capitán de la selección masculina también aplaudió la histórica hazaña de las jugadoras: “El triunfo fue extraordinario. Ellas estaban más complicadas que nosotros porque las mexicanas eran las actuales campeonas, eran más fuertes, individualmente habían unas niñas muy buenas, pero Chile metió garra, pasión y todo y las mujeres salieron adelante”, reconoció el capitán del equipo.
Sin un exceso de reconocimientos oficiales ni de los medios, los campeones y las campeonas mundiales miran al futuro, reivindicando el talento y la pasión de la pichanga callejera desde el anonimato. En adelante, buscarán decididos nuevos triunfos en la Copa Chile de Fútbol Calle y en la competencia por la Copa Mundial de Holanda 2015. Mientras, las batallas continúan para ellos y ellas.