Garantizar la continuidad operativa de una firma en expansión exige trascender el modelo del fundador todoterreno. Aunque el impulso de quien crea un emprendimiento es indispensable durante los primeros pasos —abarcando desde la captación de clientes hasta la resolución de imprevistos diarios—, esa misma concentración directiva termina actuando como un freno cuando la escala aumenta.
María Angélica Abuawad, fundadora de A&M Solutions, resume el núcleo del problema directivo: “El objetivo no es que el dueño pierda control. Es exactamente lo contrario: tener más control sin necesidad de controlarlo todo personalmente”, concluye Abuawad.
Para la especialista, este cuello de botella suele ser la consecuencia natural de un crecimiento acelerado sustentado en prácticas iniciales que ya quedaron obsoletas.
“Lo que inicialmente fue una fortaleza comienza a transformarse en una limitación: el negocio funciona, pero demasiadas cosas siguen dependiendo de una sola persona”, advierte María Angélica Abuawad, ingeniera comercial y máster en Finanzas.
Frente a este escenario, la profesionalización corporativa implica delimitar responsabilidades, documentar flujos de trabajo, apoyarse en herramientas tecnológicas y consolidar información fidedigna.