En Chile, más de 20 mil personas se ven afectadas por enfermedades inflamatorias intestinales, trastornos crónicos que producen inflamación en el aparato digestivo y que, pese a los avances en diagnóstico y tratamiento, sus causas específicas aún se desconocen.
Dolor abdominal y diarrea: las señales que podrían indicar enfermedad de Crohn o Colitis Ulcerosa
La Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa son las de mayor prevalencia en el país, con causas que la medicina aún no logra determinar con precisión.
Las dos enfermedades de mayor prevalencia son la Colitis Ulcerosa y la Enfermedad de Crohn, aunque existe un tercer grupo conocido como colitis no clasificadas o indeterminadas.
Según la doctora Carolina Figueroa, gastroenteróloga de Clínica MEDS, "los síntomas son variados, pero los más frecuentes son el dolor abdominal, la diarrea y a veces, el sangrado también con las deposiciones".
La especialista agrega que un gran porcentaje de los pacientes también presenta manifestaciones fuera del intestino, como dolores articulares en manos y columna.
¿Qué factores inciden en el diagnóstico de trastornos intestinales?
La doctora Figueroa es franca al sostener que no hay un origen específico que produzca esta enfermedad, "pero sí sabemos que hay varios factores involucrados, como los genéticos, del sistema inmunológico, de la flora intestinal y probablemente también ambientales que aún no están claramente identificados".
En cuanto al riesgo de mortalidad, este es bajo. Sin embargo, estas enfermedades "afectan mucho la calidad de vida de los pacientes".
¿A qué edad se suele diagnosticar un trastorno intestinal?
De acuerdo con estudios nacionales, los diagnósticos y hospitalizaciones por ambas enfermedades han aumentado en las últimas décadas.
Aunque se manifiestan principalmente en personas de entre 20 y 40 años, cada vez es más frecuente que se detecten antes de los 15 años o después de los 60.
Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa
Ambas enfermedades tienen mayor prevalencia. En el caso de la Enfermedad de Crohn, esta afecta el intestino delgado generando dolores abdominales intensos y calambres, derivando en complicaciones como estenosis (estrechamiento anormal de un conducto) y fístulas (conexión anormal entre un órgano y otra estructura).
Por otro lado, la Colitis Ulcerosa afecta el colon y el recto y sus síntomas de caracterizan por diarrea crónica con sangrado abundante, generando complicaciones como sangrado severo, dilatación del colon, anemia o déficits nutricionales.
De hecho, "muchas de estas enfermedades conllevan bajas en el estado nutricional y en los niveles de proteínas y hierro en la sangre, por lo tanto su evaluación es muy importante".
Para el diagnóstico, la doctora Figueroa indica que se requiere una suma de factores: la historia clínica del paciente, la colonoscopia, las biopsias y, eventualmente, estudios radiológicos como resonancias o escáneres.
En lo referido al tratamiento, subraya que debe ser personalizado, ya que "cada paciente es distinto" y las enfermedades se manifiestan en distintos lugares del intestino. "La idea es que las evaluaciones sean continuas para ver si la persona tuvo una buena respuesta o hay que cambiar de terapia", concluye.