Lo primero es sobre la Reforma Tributaria. El gobierno actúa bajo la premisa de que el país está en crisis, en quiebra, en estado de emergencia. El caos no está a la vuelta de la esquina sino una cuadra atrás!!! El desastre constituye la esencia de su relato.
Es obvio, a estas alturas, que dicho relato, sostenido en deuda fiscal, déficit fiscal y falta de inversión, es un relato construido y meditado, hecho con el propósito de justificar intervenciones y decisiones políticas drásticas. Luego, el relato continuo con el estilo “yo no vine a ser simpático” y un enjambre de cuñas que básicamente pretenden decir que hay decisiones difíciles que tomar y el dolor hay que absorberlo para lograr salir de la crisis.
Sin embargo, el déficit fiscal de nuestro Chile esta debajo del promedio mundial. No será motivo de júbilo, pero honestamente no creo que sea sinónimo de desastre. Por su parte, la deuda fiscal es alta, pero tampoco está por arriba de muchas potencias mundiales e incluso, no es superior a economías regionales como Argentina y Brasil que están muy lejos hoy de ser considerados países en crisis por parte del gobierno de José Kast.
La inversión directa en nuestro país alcanzó niveles récord el año pasado, liderados por países históricamente cercanos a Chile, es decir, el gobierno anterior no dañó la credibilidad internacional.
Quisiera añadir además, que la regla de superávit fiscal, si bien es ley en Chile, es una medida totalmente neoliberal y ningún macroeconomista serio le daría rango de axioma.
En ese contexto, todos los argumentos que sostienen la reforma tributaria quedan totalmente cuestionados y su verdadero propósito aparece gracias a los ocurrido con el MEPCO. Lo que el gobierno realmente quiere es integrar el sistema tributario y disminuir los impuestos porque esa medida concentra la riqueza. La elite económica puso el piso a Kast para eso, no para otra cosa. Dicho de otra forma, quiere restaurar las normas positivas previas a la segunda presidencia de Michelle Bachelet.
Lo segundo. Quitar el apoyo a la ex Presidenta para Naciones Unidas. En una decisión absolutamente mezquina y poco estratégica, José Kast Rist tomó una decisión sin visión de Estado con lo cual echa tierra el principio de que los Presidentes lideran la política exterior. En vez de continuar la línea del anterior gobierno, revierte la decisión sin ningún argumento. Esto implica que futuros gobiernos pueden desconocer todos los compromisos de este.
Lo tercero. Deciden no expropiar Colonia Dignidad. Otra decisión de consecuencias internacionales nefastas, es decidir no expropiar un lugar que fue centro de todo tipo crimen con un argumento formal no constitucional. La Constitución obliga al gobierno a cumplir tratados en materia de derechos humanos y eso ha sido refrendado por el Poder Judicial de nuestro país una y otra vez. Incluso por el Tribunal Constitucional. El Ministro Poduje, no puede ofrecer como argumento la posición de Contraloría por cuanto incluso la Contraloría no está por arriba de la Constitución. Si él tenía dudas sobre el organismo público encargado de expropiar Colonia Dignidad, debió consultarlo formalmente antes de revertir la decisión de expropiación.
Lo cuarto. La debilidad del Comité Político. Es evidente que la puesta en escena de la vocera pone nerviosos hasta a los cañones en La Moneda. Su falta total de profesionalismo es perturbadora. Y el Ministro Segpres es todo lo contrario. No ha hablado con ningún parlamentario desde que asumió. Si no fuera por el Ministro del Interior, el gobierno no tendría interlocución siquiera con su sector en el Congreso.
Por último, el alza de los combustibles no solo evidencia que el gobierno traspasa el costo del alza a las personas, renunciando a su rol como Estado de proteger y servir a las personas, sino que manifiesta la misma línea que con la Reforma Tributaria. Es decir, está decidido a ayudar a los ricos para tener mas plata y no va a aumentar la inversión ni el empleo. Todo lo contrario, esta medida del alza va a afectar a los trabajadores y trabajadoras que rentan de su trabajo, no del capital. Estamos hablando de una mayoría del país cuyos salarios rendirán menos y cuyos empleadores tendrán más costos.
Todo esto suma menos de un mes de gestión, en el cual además, la Ministra de Seguridad ha andado más preocupada de defender sus amigos que de enfrentar el crimen cada vez más desatado.
Decepcionante el gobierno de emergencia, que más que enfrentar urgencias reales, las fabrica.