Jorge Quiroz, flamante ministro de Hacienda, acaba de anunciar un alza de 370 pesos en el precio de la gasolina, lo que no solo afecta del bolsillo de todos quienes se mueven en automóvil de manera diaria, sino que va a implicar un alza súbita de alimentos, pasajes de avión, pasajes interurbanos, entre otros.
Capeando el temporal del alza de la bencina
El sistema RED alcanzó en enero de 2026 la valoración más alta de su historia, con una nota 5.5, donde las personas valoran su alcance, confort y silencio.
Así, ir a la feria, a comprar el pan o tomar un bus a la playa va a salir mucho más caro en un par de semanas. La razón esgrimida es que las cuentas fiscales no calzan y que no hay plata en la caja fiscal.
En la misma semana, el también nuevo ministro de Transportes y Telecomunicaciones del gobierno de José Antonio Kast, anunció que hay demasiados buses en Santiago y que su número debería reducirse, aunque luego anunció que se refería a los buses estacionados. Cabe recordar que a febrero de 2026, el 62% de la flota de RED corresponde a buses eléctricos (poco más de 4,000 buses), y que para funcionar, estos buses deben cargarse aproximadamente seis horas al día (estacionados).
Que haya buses detenidos no significa necesariamente que no estén operativos. Por último, el sistema RED alcanzó en enero de 2026 la valoración más alta de su historia, con una nota 5.5, donde las personas valoran su alcance, confort y silencio. En paralelo, el ministro anunció que “no existe información respecto de los flujos de ciclovías”, y que muchas de ellas se usan poco, aunque no dio cifras que avalen ese juicio. Por cierto, tampoco mencionó que, así como hay ciclovías que se usan poco (lo que puede ser cierto), también hay calles por donde transitan pocos autos.
¿Cómo se enlazan las declaraciones de los nuevos ministros?
Pues porque que la mejor forma de enfrentar la crisis del alza de la bencina es, precisamente, impulsar el transporte público, cuyo pasaje es de las pocas cosas que no va a subir en el futuro inmediato, y fomentar, no reducir, el uso de la bicicleta, cuyo uso es inmune al alza de la bencina. En efecto, un bus eléctrico del sistema RED puede llevar a más de 120 pasajeros en un espacio que ocupan tres o cuatro autos.
Por su parte, la bicicleta ocupa diez veces menos espacio que un auto y es más eficiente en trayectos cortos, de menos de tres kilómetros. Así, buscar reducir el número de buses eléctricos en circulación, o reducir las ciclovías existentes es precisamente, reducir las pocas válvulas de escape que va a tener la población para capear el temporal de alzas que se viene.
Los ciudadanos esperan que las autoridades entrantes tomen decisiones sensatas, incluso si a veces son difíciles de digerir. Disminuir la flota de buses o la capacidad de moverse de manera saludable y eficiente en bicicleta, sin dar argumentos coherentes y sin entregar información de manera transparente, no lo es.