De racismo y eurocentrismo: El mundo al revés desde mis ojos negros
Mientras las y los rubios altos pasaban por un lado tranquilamente, las y los morenos, fuimos detenidos y controlados en una selección abiertamente racista. Cuando la policía nos devolvió nuestros pasaportes, mi insoportable ira y deseo de protesta se intentó calmar y se tradujo en un antipático “ah, así que esto lo hacen solo con las personas de piel morena, ¿cierto?”. Fue tanto lo que se descolocaron y enfurecieron, que abriendo los ojos, con voz elevada, me respondieron una mezcla de explicación absurda, intento fracasado de autoritarismo y fascismo: “este es nuestro trabajo y aquí no hay nada que discutir. Y si no le gusta, se va de Alemania”.
Por
Javiera Carrasco Heine