Aún creemos en un Chile libre y en esa democracia que a tantos les costó la vida
La Convención entiende por “tortura” todo acto por el cual se realice intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella información o una confesión. Si bien Chile ratifica esta Convención en 1988, a la luz de los hechos acaecidos a partir del 18 de octubre de 2019, aparentemente nuestro país no está cumpliendo con este tratado internacional al pie de la letra. Pero más allá de no cumplir con un tratado, hablamos de no cumplir un compromiso con la sociedad, con la responsabilidad de proteger la integridad de las personas.