En Chile sí hay prisión política
Que un mismo hecho se juzgue de forma distinta en base a criterios políticos –como los que informan la Ley de Seguridad del Estado– demuestra que se trata de prisiones políticas o, peor aún, de prisiones preventivas políticas. Esto queda aún más claro si consideramos el cuadro completo tras la revuelta de octubre: la motivación política de criminalizar y reprimir la disidencia contrasta fuertemente con la reticencia e ineficacia estatal para perseguir casos de generalizadas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad. Queda claro que el Estado no encarcela necesariamente a quien comete delitos.