Sobre victorias pírricas y derrotas hermosas
Con un Sichel probablemente inflado y falto de posibilidades reales de éxito electoral en noviembre, el hermoso final parece que llegará de la mano de una atomización partidaria de la izquierda como no se había conocido nunca, y será igualmente bella, para la politología y analistas varios, la dificultad para gobernar, lo que puede convertir la victoria del progresismo en un nuevo ejemplo de cómo vencer a menudo es lo más parecido a una derrota.