Preservar la memoria
Pedir, agarrándose de la distorsión hecha a las palabras de Jadue, que no se mencione ya más lo ocurrido el 73 y en años posteriores es como pedirle a alguien que sufrió el bullying en su etapa escolar que lo supere sin más y deje de lamentarse por esa herida imborrable de su infancia o adolescencia. Es difícil, por no decir imposible. El dolor pretérito es algo que se va subsanando al explicitarlo gradualmente y ponerlo sobre la mesa, al traerlo una y mil veces a la consciencia para tratar de asimilarlo. Barrer la historia cruenta que padecimos bajo la alfombra solo servirá, eventualmente, para repetirla, por más que ahora tengamos Punta Peuco como gran disuasivo de esos afanes.
Por
Jaime Collyer