¿Existe una “clase política”?
Desmantelar ese imaginario progresista elitista es la primera tarea necesaria para que el quehacer político retorne al nivel de valoración que tuvo en el pasado. De no ser así estaremos pavimentando el camino a todo tipo de populismos y mesianismos, como nos muestra la experiencia vivida en países con una institucionalidad política bastante más fuerte que la nuestra.