Cuando el escrutinio del voto en Israel ronda el 100%, el bloque del primer ministro, Benjamín Netanyahu, mantiene una ligera ventaja respecto al de su rival, Gadi Eisenkot, mientras las formaciones árabes crecen en escaños y constituyen cada vez más un apoyo clave para formar Gobierno.
El reparto de asientos calculado por la prensa da a Netanyahu y los suyos unos 54 escaños frente a los 47 del bloque opositor, tras una participación disparada de la población palestina ciudadana de Israel, que ha elevado a los partidos árabes hasta los 19 escaños.
Netanyahu perdió popularidad tras la guerra
"Estaremos preparados para allanar el camino para derrocar al Gobierno de Netanyahu, Ben Gvir y Smotrich y mandarlos de vuelta a casa", afirmó el líder de la Lista Conjunta (un compendio de partidos árabes y de izquierdas que suma hasta ahora 13 escaños), Yusef Yabarín, según el diario Ynet.
La Knéset (el Parlamento israelí) tiene 120 escaños, por lo que la mayoría está en los 61. Al no alcanzar ni la coalición de Netanyahu ni el llamado 'bloque del cambio' de Eisenkot esta cifra, el apoyo de los árabes es crucial, a no ser que se produzcan acuerdos imprevistos entre partidos de la oposición y el oficialismo.
Sin embargo, Netanyahu ha utilizado a los partidos árabes para desprestigiar a Eisenkot durante toda su campaña, asegurando que el que fuera líder de las fuerzas armadas necesita estas formaciones palestinas si quiere formar un Ejecutivo. Tal es así, que la mayoría de líderes del bloque opositor han rechazado públicamente aceptar el apoyo de estas formaciones.
Israel ya cerró mesas
Los israelíes votaron este martes para elegir a los 120 diputados de la Knéset (Parlamento) en unas elecciones que muchos consideran un referéndum sobre Benjamín Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha gobernado en la historia del país, pero el cierre de los colegios es solo el comienzo de un proceso que puede alargarse semanas o incluso meses.
En un sistema en el que ningún partido ha logrado desde la fundación del país en 1948 la mayoría absoluta de 61 escaños, el desenlace depende del recuento final, de los partidos que se queden a las puertas del umbral electoral y, sobre todo, de las negociaciones entre formaciones para sumar una mayoría.
"Israel puede convertirse en un país completamente distinto después de estas elecciones", aseguró la analista y exdiputada israelí de centroizquierda Ksenia Svetlova en un debate organizado pocos días antes de los comicios por el centro de investigación británico Chatham House.
El recuento sigue
El resultado aún puede variar por los votos emitidos en los llamados "sobres dobles", los de quienes no pueden votar en su lugar de residencia, como militares, presos, hospitalizados o mujeres en casas de acogida, que en las elecciones de 2022 rondaron el medio millón.
Estas papeletas se introducen en un sobre exterior con la identificación del votante y otro interior anónimo, lo que permite comprobar que nadie vota dos veces, y se cuentan aparte en la sede de la Comisión Electoral Central, por lo que pueden alterar el reparto final de escaños.
Según los medios israelíes, que citan las estimaciones de la Comisión Electoral Central de Israel, se espera que su número alcance hasta los 600.000 en estas elecciones.