Este martes 3 de noviembre, Estados Unidos celebra sus elecciones de mitad de mandato, una votación que pondrá a prueba la gestión de Donald Trump y definirá si el Partido Republicano conserva el control del Congreso. Los resultados determinarán el margen político con el que el mandatario podrá impulsar su agenda durante los dos últimos años de su segundo período en la Casa Blanca.
Los comicios también tienen implicancias internacionales. La guerra con Irán, el encarecimiento de los combustibles, los aranceles comerciales y la política migratoria forman parte de los asuntos que atraviesan la campaña y pueden influir en el comportamiento de los votantes.
¿Qué son las elecciones de mitad de mandato y qué se vota en EEUU?
Conocidas como midterms, estas elecciones se celebran cada cuatro años, a mitad de un período presidencial, y no contemplan la elección de un nuevo mandatario. En cambio, las elecciones legislativas estadounidenses se realizan cada dos años y permiten renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y una parte del Senado.
En esta jornada se elegirán los 435 integrantes de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 escaños del Senado: 33 correspondientes a elecciones regulares y otros dos a comicios especiales. También se definirán 36 gobernaciones, además de cargos legislativos estatales y autoridades locales.
Actualmente, los republicanos controlan ambas cámaras. En la Cámara de Representantes, los demócratas necesitan conseguir una ganancia neta de cuatro escaños para alcanzar la mayoría de 218 integrantes. En el Senado, donde los republicanos mantienen una ventaja de 53 frente a 47 senadores demócratas e independientes que forman parte de su bancada, la oposición necesita sumar cuatro escaños netos para hacerse con el control.
Una eventual mayoría demócrata en cualquiera de las cámaras modificaría el equilibrio político en Washington. La oposición podría bloquear iniciativas legislativas, condicionar decisiones presupuestarias y realizar investigaciones parlamentarias sobre la administración Trump. En el Senado también tendría influencia sobre la confirmación de jueces y otros nombramientos presidenciales.
La guerra con Irán y la economía, en el centro de la votación
Uno de los principales asuntos que atraviesan la campaña es el conflicto entre Estados Unidos e Irán, iniciado el 28 de febrero de 2026, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes comenzaron una ofensiva contra territorio iraní. Aunque posteriormente se alcanzaron acuerdos para detener los enfrentamientos a gran escala, las hostilidades se reanudaron y las tensiones se mantienen.
En las horas previas a la votación, Estados Unidos volvió a atacar objetivos iraníes en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz. AP reportó que, según un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato, la operación tuvo como objetivo fuerzas iraníes que utilizaban misiles antiaéreos contra activos estadounidenses. También se reportaron explosiones en las islas de Qeshm y Hengam y cerca de Bandar Abbas.
El conflicto tiene repercusiones económicas que trascienden el escenario militar. El Estrecho de Ormuz es una vía estratégica para el transporte internacional de petróleo, por lo que las interrupciones y amenazas a la navegación han incidido en los mercados energéticos y en el precio de los combustibles.
El Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos (CFR) identificó la guerra con Irán, los aranceles comerciales, la inmigración y la inteligencia artificial entre los asuntos internacionales que pueden influir en la percepción de los electores. La relación entre el conflicto, el costo de la energía y las preocupaciones por el costo de vida constituye uno de los principales desafíos políticos para la Casa Blanca.
El voto latino y el desgaste electoral de Trump
Otro factor relevante es el comportamiento del electorado latino, cuyo respaldo contribuyó al resultado obtenido por Trump en las elecciones presidenciales de 2024.
Un estudio del Pew Research Center, realizado entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre de 2026, detectó una caída en la aprobación presidencial entre los votantes latinos registrados. El respaldo a la gestión del mandatario llegó al 24%, frente al 38% registrado en febrero de 2025.
La investigación también estableció que el 55% de los electores latinos considera que su voto para el Congreso representa una forma de expresar oposición a Trump, mientras que un 14% lo interpreta como una señal de apoyo al presidente. En las preferencias legislativas, los candidatos demócratas registraron un 51% de respaldo frente al 24% de los republicanos.
Estos resultados reflejan el desafío electoral que enfrenta el oficialismo entre los votantes latinos. Sin embargo, las cifras corresponden a una encuesta nacional y no permiten anticipar por sí solas el resultado de las contiendas en cada estado.
Qué necesita cada partido para controlar el Congreso
Las proyecciones previas a la jornada muestran a los demócratas mejor posicionados para recuperar la Cámara de Representantes, mientras que la disputa por el Senado aparece más ajustada. Una encuesta de Reuters/Ipsos publicada el lunes 2 de noviembre situó la preferencia nacional por los candidatos demócratas en un 46%, frente al 38% de los republicanos.
Más de 57 millones de estadounidenses habían votado anticipadamente hasta la víspera de los comicios, según el registro del Laboratorio Electoral de la Universidad de Florida. La cifra supera los aproximadamente 46 millones de votos anticipados contabilizados durante las elecciones legislativas de 2022.
El resultado de las elecciones permitirá medir el respaldo ciudadano a Trump en la mitad de su segundo mandato y establecerá el equilibrio de fuerzas en el Congreso para los próximos dos años. La disputa no solo determinará la capacidad del presidente para avanzar con su agenda interna, sino también el margen político con el que enfrentará los principales desafíos internacionales de su administración.